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Un gol, un pase magistral y algunos lujos no le alcanzaron al 10, que debutó en Argentinos y cumplió. "No sé cuántos bosteros hay en la dirigencia de Boca", se acordó.

Y un día, Juan Román Riquelme debutó en Argentinos Juniors. Casi 20 años tuvo que esperar el Bicho para poder ver en la primera del club a uno de los tantos grandes futbolistas que gestó en sus inferiores. Pero esa espera valió la pena, porque si bien no se pudo ver al enganche en todo su esplendor, le alcanzaron unos minutos para convertir el gol de la victoria y para meter un pase magistral. Ni más ni menos.

Intermitencia fue lo que se pudo observar durante la primera parte. Muy bien marcado, con Matías Escobar como su sombra, a Román le costaba agarrar la pelota. Cada vez que le llegaba, lo cortaban con falta o tenía que descargar rápido, casi sin tiempo para pensar. Fastidioso, terminó pegando un codazo innecesario a Emanuel Denning que bien le hubiese valido la expulsión. Pero era su fiesta, y estaba lejos de terminar.

Y es que en la segunda parte empezó a jugar un poco más. A aparecer un poco más. Con espacios, Riquelme lastima y Boca Unidos le dio esa ventaja en algunos pasajes. Tanto es así que, cuando promediaban 27 minutos, Iñiguez sacó un cambio de frente preciso para el 10, que estaba sólo, recostado en la izquierda, engachó para sacarse de encima a Raymonda y remató al primer palo de media distancia. ¿El resultado? Gol, claro, aunque con algo de complicidad de Matías Garavano.

A partir de ahí, fue todo de él. Se agrandó y se acomodó. Fue como si ese remate que entró en el arco que da a la calle San Blas fuese un llamado para avisarle que ahora Argentinos es su nuevo club. Pisadas, toques, un taco para Zapata y una asistencia espectacular para Guerreiro, que no terminó festejando sólamente porque el delantero definió muy mal.

Pero para cuando terminó el partido y parecía que lo mejor ya había pasado, disparó un último cartucho. Uno que tenía guardado y que no soltó en las entrevistas anteriores: "Yo soy bostero de verdad. No sé cuántos de esos hay en la dirigencia de Boca". Duro. Fuerte. Conciso. El sábado fue todo de él, y él estuvo a la altura, una vez más.

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