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Desde el 18 de mayo, su cabeza está en Europa. El Mundial no fue la vidriera esperada y tiene dos partidos más con el Millo para mostrarse. Para Gallardo es un mal necesario.

Teófilo Gutiérrez se quiere ir. Desde el 18 de mayo, después del 5-0 frente a Quilmes en el que marcó un gol y festejó el título, se quiere ir. Se la pasa diciendo que es hincha de River, que disfruta jugando en River, pero se quiere ir y hará todo lo posible para lograrlo antes del 31 de agosto. Su motivación es esa: romperla contra Godoy Cruz y Defensa y Justicia y hacer el check out. 
 
Pensó que su participación en el Mundial con la Selección de Colombia le sobraría para mostrarse y dar el salto europeo... Pensó mal. La ausencia del lesionado Radamel Falcao no lo ayudó a ganar protagonismo en Brasil; lo expuso en sus limitaciones. En Colombia es un buen acompañante, punto. Cuatro jugados (no entró contra Japón), un gol a Grecia y las ofertas que nunca llovieron.  Pese al gran torneo del equipo de Pekerman, Teo debía volver a River y eso lo frustraba. Sí, volver al campeón del cual es hincha lo frustraba.
 
Descansó en familia en Barranquilla y canalizó su fastidio llegando más tarde que el resto, especialidad de la casa. Linda bienvenida para Gallardo. "Si Messi llega tarde, ¿quién le va a decir algo en Barcelona?", había comparado tiempo atrás, cuando era jugador de Racing y hacía lo mismo que ahora. 
 
Caído lo de Pratto y con Cavenaghi operado, a Gallardo no le quedó más remedio que negociar con su moral. Driussi y Boyé quizá sean mejores que Ortega y Crespo en diez años, pero hoy no pueden pelearle el puesto a Teo. Gallardo tuvo que ponerlo contra Gimnasia y, en media hora, el colombiano hizo lo suyo. Hoy fue titular, salió ovacionado y, al margen del error de Ferrari en el cierre y del genial pase de Vangioni, demostró que le sobra categoría para ser figura de River. Maneja tiempo, espacio y lugar como pocos. Tiene calidad, tiene experiencia, tiene prestancia, no es goleador (apenas 6 en el Torneo Final), pero hace mejor a los demás. 
 
De pronto, para Gallardo, Teo pasó a ser un mal necesario. Si antes estaba dispuesto a resignar calidad para mantener la armonía de plantel, ahora hará todo lo posible para retener a su mejor jugador. Le quedan dos partidos más para mostrarse antes del 31, cuando cierre el libro de pases europeo. Ni Southampton, ni Sevilla ni Deportivo La Coruña ni Espanyol concretaron sus intereses. ¿Y si no es Europa y se va igual? Teo tiene 29 años y cree que es ahora. Sus breves pasos por Turquía y México no lo conforman. Hace bien. Le da para más.  

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