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Sin Riquelme, no hay un jugador que asuma la presión. La dirigencia, a pedido de Bianchi, reforzó el medio y el ataque con jugadores de dudosa jerarquía y descuidó la defensa.

La dirigencia de Daniel Angelici no viene acertando en los refuerzos desde su llegada a Boca en el 2011. Si bien es verdad que muchos fueron pedidos por los entrenadores, lo cierto es que la decisión final la toma la dirigencia y, hasta el momento, no la pegó en el tema de las incorporaciones.

En cada mercado de pases, el Xeneize tiene que salir a comprar jugadores porque no tiene un plantel de jerarquía, tal como pasa en el actual. Ojo, la culpa no es sólo de la dirigencia. Carlos Bianchi, que está hace un año y medio, también es reponsable.

Para este semestre de transición, en todo sentido, ya incorporó a Gonzalo Castellani, Federico Carrizo, César Meli, Jonathan Calleri y tiene casi abrochado a Andrés Chávez. A primer golpe de vista, se nota que son todos jugadores de mitad de cancha hacia arriba. ¿Y la defensa?

Si bien sobre el final del torneo pasado se vio una mejoría atrás, lo cierto es que Boca necesita al menos un defensor central de jerarquía. Se habla de Mariano Echeverría, quien podría ayudar y ser recambio para el Cata Díaz (ya no es el de antes) y para Juan Forlín, que terminó el semestre pasado mejor de lo que lo empezó.

Pero centrado el análisis en los que ya llegaron, claramente no se trata de jugadores de primer nivel, ni siquiera de figuras en sus equipos. Gonzalo Castellani tuvo una discreta temporada en Godoy Cruz y no es un volante que suela tomar todas las responsabilidades creativas de un equipo. Suele ser lagunero y no tiene un puesto fijo, aunque se destaca cuando tiene menos obligaciones en la marca. Además, el ex-Ferro está por cumplir 27 años, por lo que será difícil revenderlo.

Federico Carrizo, por su parte, es más joven (23) y con mayor proyección. Se destacó en Rosario Central, pero tampoco es un jugador que suela proveer de fútbol a su equipo. Más bien es un encarador, un volante con mucho recorrido y gambeta. En cuanto a César Meli, apenas tiene un puñado de partidos en Colón y aparece más como recambio que como posible titular.

Los tres llegan para suplir las bajas de Riquelme y Sánchez Miño, dos titulares que dejan su lugar. No parece un salto de calidad, aunque es cierto que reemplazar a Román no es fácil.

En ataque, la llegada de Calleri, que ya estaba cerrada desde el verano, es más una apuesta que una búsqueda de potenciar el plantel. Y Andrés Chávez es una incógnita. Tiene potencia y gol, es un delantero muy difícil de aguantar, pero suele fallar muchas ocasiones. Por supuesto, no es una garantía, como sí lo sería Cvitanich, por caso uno de los nombres que se barajaron en este mercado de pases.

A priori, este Boca no ilusiona mucho. Los refuerzos no parecen gran cosa, pero tampoco son paracaidistas. Todos tienen, en mayor o menor medida, algún mérito para llegar al club de la Ribera. Habrá que ver, eso sí, quien toma la batuta dentro del campo de juego. ¿Se pondrá ese traje Gago?

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