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El encuentro que determinará qué equipo desciende a la B Nacional se disputaría con hinchas de los dos equipos. Una nueva incoherencia del fútbol argentino.

Luego de una definición para el infarto, los triunfos de Colón y Atlético de Rafaela determinaron una final entre ellos para determinar qué equipo jugará la próxima temporada en la B Nacional. A todo o nada. La gloria o el abismo. Alivio o desolación. No hay punto medio.

Cualquier persona con un grado mínimo de sentido común se daría cuenta que un encuentro de estas características reviste de cierta peligrosidad, teniendo en cuenta las emociones que se pondrán en juego. Pero lejos de pensar en esto -o lo que es peor, aun siendo conscientes de esta realidad-, se evalúa que el encuentro se juegue con público de ambas parcialidades, algo que no ocurrió en el fútbol argentino en los últimos dos años.

Pablo Farías, Secretario de Coordinación y Seguridad en Competencias Deportivas y Espectáculos Masivos de la Provincia de Santa Fe, hizo referencia al tema. "Todo indicaría que el estadio definitivo será el de Newell’s y que se va jugar con la presencia de hinchas de ambas parcialidades. Nosotros ya estamos trabajando prácticamente con ese escenario en todas las medidas de seguridad. Por las conversaciones que tuve y el modo en que se fueron dando las cosas, yo diría que lo más probable es que se juegue con hinchas”, explicó el dirigente, quien opinó que "los estadios de Rosario tienen buenas condiciones de seguridad, por lo tanto el partido podría jugarse con ambas hinchadas".

La decisión final es de la AFA. Pero, ¿adónde está la coherencia? Pensemos… si en un partido entre All Boys y Belgrano, sólo por citar un ejemplo de la última fecha que no define grandes cosas, no están dadas las condiciones de seguridad para que pueda jugarse con público visitante, ¿a quién se le ocurre que un Colón-Atlético de Rafaela -que va a definir qué equipo desciende- le dará garantías a la gente?

Por ahora, la única traba sería que los dirigentes de Rafaela, ya sea por consciencia o conveniencia, no están de acuerdo en que se lleve a cabo esta medida. Pero más allá de que se confirme o no, ya es absurdo incluso pensarlo. Como ocurre con muchas de las decisiones que se tomaron en el último tiempo.

Todo el mundo espera que no ocurra ningún hecho desafortunado, claro, pero un mínimo cruce volvería a despertar las críticas a nuestro cascoteado fútbol argentino. No le pidamos más, él no tiene la culpa que quiénes lo manejan no tengan una pizca de sentido común.

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