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En Casa Amarilla se vivirán seis días de vital importancia antes del encuentro con River en La Bombonera. ¿Qué pasa si pierde? ¿Y si gana?

Lunes. Empieza la semana y restan seis días para el domingo, cuando Boca enfrentará a River en La Bombonera en un partido que, al menos para el local, será decisivo. Porque de conseguir una victoria, podría darse el famoso "empujón" que anime de una vez por todas a un equipo que no mostró, salvo en algunos pasajes de unos pocos partidos, la mejor cara. Pero una derrota podría significar el fin de un ciclo. Tal vez no instantáneamente, pero sí prontamente.

Es cierto. Después del espantoso empate sin goles ante Quilmes, muchos encontraron dos únicos culpables: Carlos Bianchi y Juan Román Riquelme. Pareciera que todas las penurias por las que pasa el Xeneize desde el regreso del Virrey y del enganche al club son culpa de ellos dos. Y es justo decir que el DT se ha equivocado varias veces y que el 10 ya no está para jugar los 90 minutos de todos los partidos. ¿Pero acaso son sólo ellos los responsables?

Por detrás de Riquelme y Bianchi hay otros 10 jugadores que tampoco han rendido como todos esperaban. Algunos ejemplos: Fernando Gago, aunque trascendente en algunas fechas, no ha sabido mostrar ese gran nivel de Selección que tiene; a Daniel Díaz le ha costado reincoporarse al fútbol argentino y recién en las últimas fechas se lo pudo ver más firme; y Juan Manuel Martínez, ese refuerzo de categoría que supuestamente daría el salto nuevamente, convirtió apenas tres goles en 43 partidos.

Sea como sea, el técnico no supo encontrarle la vuelta a un conjunto al que se lo ve opaco. Sin sorpresas. Sin variantes. Lo que sí parece haber cambiado en los últimos cuatro partidos es la firmeza defensiva. Si bien se encontró con rivales sin demasiado potencial en ataque, recibió "sólo" dos goles, uno de ellos el golazo de Pisculichi, una bomba que nadie esperaba en una situación aislada.

Es por todo esto que el Superclásico es de vital importancia. Es que una victoria no significaría sólamente acercarse a la punta (aunque seguiría algo lejos), sino que también sería una señal y un impulso para un equipo al que se lo ve alicaído, de cara a la segunda mitad del campeonato. Un empate no le serviría a ninguno de los dos y una derrota podría significar el final de esta etapa.

Tal vez no el domingo, tal vez no el lunes de la semana que viene. Pero sí podría ser el punto final para este nuevo ciclo. Porque el contrato que tiene Román finaliza en junio y podría no ser renovado, aunque las elecciones en el club estén cada vez más cerca, y por la famosa cláusula en el contrato de Bianchi que podría terminar las cosas antes de lo esperado. Seis días para definir el campeonato. Y el futuro de estos dos ídolos.

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