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Transcurridas seis jornadas del campeonato de Primera División del fútbol argentino, ningún equipo hizo méritos suficientes para ser considerado aspirante al título.

Por el fenómeno cultural que representa y la pasión que significa, difícilmente algún día el fútbol deje de ser atractivo en Argentina. Sin embargo, resulta evidente que, cada vez más, su encanto pasa por la paridad, por la imprevisibilidad, y ya no tanto por la riqueza técnica ni táctica, ni mucho menos por la consolidación de un estilo definido. El ejemplo más claro está al alcance de la mano: el actual Torneo Final.

Se jugaron ya seis fechas de un certamen para el que se esperaba el afianzamiento del Lanús campeón de la Copa Sudamericana, el renacer del Newell's que se fue desinflando hacia fines de 2013, la ratificación del logro de San Lorenzo en el Inicial, el protagonismo habitual de Vélez, el despertar de Boca y de River que no participan en la Libertadores. En definitiva, un campeonato competitivo y rico en cuanto a propuestas que, hasta el momento, fue sólo una promesa.

Lo cierto es que el puntero es Colón, que comenzó cayendo 3-0 con Racing y parecía condenado por una realidad y un promedio que todavía lo acosan, pero que se sostiene con el esfuerzo y el espíritu aguerrido de un plantel casi idéntico al que terminó último hace tres meses. Por ahora, con eso le alcanza al Sabalero para ser el más regular, con ayuda del resto.

Mientras La Academia, que no volvió a ganar desde aquella primera fecha, mira a todos desde abajo, San Lorenzo alterna pasajes positivos con actuaciones más bien discretas, Newell's recién parece estar tomando envión después de una racha negativa de 12 partidos, Vélez por momentos es sólo un buen proyecto, Lanús es el equipo más goleado y los dos gigantes del fútbol argentino están lejos de imponer respeto.

Los que a priori eran candidatos, todavía no demostraron con un rendimiento sostenido el porqué de esa postulación. A su vez, el sólido Tigre sólo hizo un gol y contra el último, el invicto Belgrano empezó perdiendo todos los partidos y el tímido Estudiantes no pudo certificar un arranque auspicioso. El resto, a excepción de Arsenal, están abocados a la lucha por la permanencia.

¿Entonces? Quizás más cerca de la mitad del campeonato o en el último tramo se pueda ver un panorama más claro. Tal vez cuando ya se haya consagrado un campeón se pueda discutir si el rótulo le queda grande o no. Hasta hoy, por los méritos que se hicieron, el título del Torneo Final quedaría vacante.

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