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El Torito llegó a River con la ilusión de volver a ser el goleador, pero en dos partidos no convirtió. En su regreso anterior no lo hizo hasta la 4ª fecha, en la B Nacional.

A los goleadores con trayectoria y pergaminos hay que esperarlos. Es casi una ley del fútbol porque difícilmente se olviden de cómo convertir goles. Por eso Fernando Cavenaghi pide paciencia, como lo hizo la semana pasada y como ocurrió hace dos años años y medio, cuando regresó para llevar a River, su River, de vuelta a la Primera División.

"Yo me siento bien, pero bueno, cuando la pelota no entra, estoy gordo, y cuando entra, estoy flaco...". Así respondió el Torito a las críticas sobre su figura. Fue después del partido ante Gimnasia, donde estuvo muy cerca de convertir pero el palo se lo negró. Y en Rosario tampoco pudo hacerlo, pero no deberá desesperar.

En su etapa anterior, no festejó un tanto propio hasta la 4ª fecha, cuando pudo derrotar a Emanuel Trípodi, arquero de Quilmes, en lo que fue empate 1 a 1. Antes había quedado con su cuenta personal en cero frente a Chacarita, Independiente Rivadavia y Desamparados.

Aquella temporada la finalizaría con 19 tantos, como goleador del Millonario y clave en el ascenso, aunque no volviera a meterla en las cinco fechas finales. En ese momento, fue Matías Almeyda el que sabía que tarde o temprano despertaría su goleador. El mismo que hace una década, con apenas 18 años, lograba 15 tantos y era el máximo anotador del Clausura 2002 para River campeón, de la mano de Ramón.

¿El primer gol de Cave en el semestre será contra Colón para repetir la historia reciente? ¿O se adelantará y convertirá el miércoles ante Godoy Cruz?

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