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Juan Sánchez Miño se sumó a la extensa lista de lesionados en Boca y la situación ya es extremadamente preocupante. Sin embargo, el preparador físico dice que el trabajo es normal.

Es posible que el azar tenga una cuota de responsabilidad en esta historia. Es factible que los futbolistas tengan hábitos diferentes que quizás atentan contra el normal desempeño deportivo. Pero lo que a esta altura en la vida de Boca es innegable, es que nada es casualidad en el universo de las lesiones de este equipo. Y el desgarro de Juan Sánchez Miño en el sóleo izquierdo termina de pintar un paisaje desolador. Los 19 desgarros en 2013 muestran una situación que llevó al máximo el estado de alerta en el mundo xeneize.

Si bien la lesión de Sánchez Miño se produjo por un golpe en el clásico con San Lorenzo (el jueves previo había recibido otro golpe en la zona) y no es habitual que un desgarro se desencadene de esa manera, los dirigentes están alertas a una situación tan delicada que excede a este caso. "Nosotros nos estamos ocupando de la situación, estamos revisando los trabajos que se están realizando. Las cargas, la alimentación, el descanso... Todo está bajo observación", aseguró César Martucci, vicepresidente del departamento de fútbol.

Es por eso que los dirigentes ya comenzaron a reunirse con el cuerpo técnico para buscar soluciones para un problema que ya le generó 50 bajas en todo el año (por diferentes lesiones) y no le permitió a Bianchi conformar el mejor equipo. Incluso, en este certamen apenas logró hacerlo en las primeras cuatro jornadas. "Nosotros tenemos una tasa de lesiones similar a la del resto de los planteles del fútbol argentino", comentó Juan Manuel Alfano, el preparador físico de Boca, en Rock & Closs.

Son muchas las medidas que se toman para evitar problemas con lesiones, incluso, hace algunas semanas se reunieron los dirigentes con Riquelme, Gago, Orion y el Cata Díaz para charlar sobre la vida diaria del plantel y para conocer si existen problemas (descanso, alimentación, tensiones familiares, etcétera) fuera de la cancha que puedan estar generando esta serie de complicaciones.

"Cuando el jugador advierte que hay una tasa tan alta de lesiones, tiene miedo que ocurra cualquier cosa", aseveró Alfano. Y allí está concentrado el mayor foco de atención del cuerpo técnico, ya que quieren evitar que se cree una psicosis más importante y que el problema se agudice.

Boca no termina de sufrir, afuera de la cancha y adentro. Aún cuando el discurso interno asegura que ante la adversidad, el plantel se hace fuerte, en este escenario, la chance de que se quede con el Inicial, parece cada vez más lejana.

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