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Iñíguez, en una jugada previa a la de la lesión, ya lo venía midiendo al Pichi Erbes.

Una jugada, dos lesionados, tres dientes menos

Iñíguez, en una jugada previa a la de la lesión, ya lo venía midiendo al Pichi Erbes.

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Gaspar Iñíguez se tiró a trabar con la cabeza a Cristian Erbes en el empate entre Argentinos y Boca y, si bien frenó el ataque, perdió tres dientes y lesionó al Pichi.

“Contra el destino es difícil de luchar”, dijo Carlos Bianchi al salir de la cancha de Argentinos Juniors, tras el empate en cero y haciendo mención a la lesión de Cristian Erbes. Claro, el Virrey no sabía que por esa misma jugada en la que se lesionó su lateral derecho, el infractor se llevó la peor parte: Gaspar Iñíguez, que trabó la pelota con su cara, perdió tres dientes y, si le hubieran preguntado a él, habría hablado menos del destino y más del dentista.

La jugada fue de lo más sobresaliente de un partido chato, sin goles. Cuando solo quedaban dos minutos para el final del partido, Cristian Erbes cruzó la mitad de la cancha en velocidad y encaró para el medio. Iñíguez salió a cortarlo pero trastabilló antes de llegar al cruce y, al notar que no quedaba nadie para cerrar, se arrojó con su cabeza, como lo supieron hacer Enrique Hrabina jugando para Boca, el Chiqui Pérez para Belgrano o Franco Zuculini para Racing. El resultado: tres dientes menos, y un posible desgarro para el Pichi (el primer diagnóstico es una distensión muscular en el recto anterior de la pierna derecha, y podría pasar entres dos y tres semanas fuera de las canchas).

“Tengo la imagen calcada, puso la cara para trabar cuando cae y ve que el jugador de Boca se va solo hacia el arco”, dijo su entrenador, Ricardo Caruso Lombardi, que no dudó a la hora de juzgarlo: “Es una bestia, yo se lo dije recién, se mató en la jugada. Una pena que le haya pasado eso pero es una prueba de coraje terrible, no cualquiera hace eso, pero es para felicitarlo”.

Lo cierto es que, por cómo se dio el partido, Boca perdió dos puntos porque mereció ganar, pero Iñíguez perdió tres dientes porque quiso defender a su equipo. De algún modo, todos quedaron a mano.

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