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Lanzini se ríe con Fabbro. Por ahora, Ramón encontró la manera de juntarlos en la cancha.

El héroe menos pensado

Lanzini se ríe con Fabbro. Por ahora, Ramón encontró la manera de juntarlos en la cancha.

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Manuel Lanzini, a base de buenos rendimientos y goles, opaca la figura de Jonathan Fabbro y es uno de los pocos que se salva en el irregular equipo de Ramón Díaz.

River cayó. No fue una caída dolorsa, pero sí histórica. Porque perder con un equipo ecuatoriano, con poca historia en el marco nacional, aún menos en el internacional y con un plantel que no se asemeja en lo más mínimo al del Millonario le da un marco de épica al resultado que apenas el gol de Osmar Ferreyra puede opacar y darle un poco de aire. Pero 24 horas después y a 72 de la próxima fecha ante All Boys, quedan algunos interrogantes sobre los flojos rendimientos de las supuestas figuras.

Hace menos de un año, cuando Ramón Díaz desembarcó en Núñez, revolucionó, una vez más, al club. Claro, la mancha del descenso y la contradictoria alegría de haber vuelto a Primera se evaporó tan rápido como el agua y Matías Almeyda, de mala campaña, debió dejar su puesto ante el más importante técnico que tuvo la institución en, al menos, 20 años.

Pero ningún equipo termina primero si no tiene a los jugadores adecuados y Ramón llegó de la mano de varias promesas de refuerzos de alto nivel. El primero por el que hizo fuerza y buscó desde el minuto cero fue a Jonathan Fabbro. Ese mediapunta surgido de Boca y, con los años de experiencia, devenido a enganche que la rompió en Cerro Porteño y fue convocado para la Selección de Paraguay, llamó la atención del Pelado.

En un primer momento Daniel Passarella no pudo convencer al club paraguayo de que lo deje salir, pero seis meses después la situación cambió. Cerro Porteño bajó la demanda de dinero, el Millonario le pidió plata prestada a AFA y fue en búsqueda del fetiche de Ramón. Hasta ahí, con el jugador formando parte del grupo y de la pretemporada, era todo color de rosas. Hasta ahí. Hasta que empezó el torneo.
JONATHAN FABBRO

River Plate
Partidos jugados 5
Goles 0
Asistencias 0
Cerro Porteño
Partidos jugados 72
Goles 25
Asistencias 7

Pero todo cambió con el inicio del campeonato con alguien que no estaba en los planes de nadie. Manuel Lanzini, el juvenil que emigró durante el año a Fluminense, volvió al club más maduro y entendió que debía hacerse dueño del equipo para poder ganarse un lugar entre los once titulares. Y cumplió. Porque desde que comenzó el campeonato, Manu ha sido uno de los puntos más altos del conjunto de Díaz.

A diferencia de Jony, Lanzini fue titular en nueve de los diez partidos que van del semestre (en el restante, ante San Lorenzo por el torneo entró desde el banco) y convirtió dos goles ante Tigre. Él forzó al DT a repensar el esquema para poder ponerlo entre los titulares y, tanto es así, que aún no se sabe si juega como doble enganche, como mediapunta o como acompañante en la delantera de Teófilo Gutiérrez. Entre tanto Fabbro disputó cinco partidos, no convirtió ningún gol y lo echaron en el partido de su debut por un patadón a Pol Fernández en la cabeza.

Sin dudas se esperaba mucho más de él. Llegaba como el refuerzo estrella, junto con Teo, y aún no logró demostrar ninguna de las condiciones por las cuales se lo trajo. De hecho, en el partido del jueves ante Liga de Loja, un encuentro en el cual se esperaba que se haga cargo del equipo y para darle juego, quien tomó su responsabilidad, fue la manija y la figura en el peor momento de River fue, contrariamente y una vez más, Lanzini.

Tal vez sean las lesiones, tal vez sea el ritmo de juego del fútbol argentino, que no le permite tener un tiempo más para pensar la jugada, tal vez es su falta de ingenio o, tal vez, sea que no es el jugador que todos creían que era. Lo cierto es que hoy, quien se salva de todas las críticas es el juvenil que nadie esperaba que fuese titular.

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