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Cambios en todas las lineas, preservación de jugadores y un cambio radical con respecto a la presencia de periodistas en las prácticas. ¿A qué juega el Virrey?

Así como se analizan minuciosamente sus palabras y se desglosa cada una de sus frases a la pesca de algún mensaje decodificado que exprese algo oculto; así como se considera que Carlos Bianchi no da puntada sin hilo, ese mismo criterio, esa misma forma de manejarse es la que está empleando el mismo Virrey pero no (sólo) cuando enfrenta los micrófonos, sino también en su trabajo.

"Obvio -dirán algunos- si la estrategia es una parte muy importante en un partido de fútbol", pero precisamente no se trata de las decisiones que toma el técnico de Boca durante los encuentros, sino más bien en la semana, en la planificación de los mismos. Porque aunque este domingo enfrente a Argentinos y en dos fechas a River, el objetivo principal del cual Bianchi no quita los ojos es el título, única forma de acceder a la próxima Copa Libertadores. Y como con tanta paridad este torneo es más parecido a una maratón que a un sprint, Bianchi duda pero no por inseguridad, sino por conveniencia. Por eso Cata Díaz y Riquelme no estarán en el Superclásico a menos que estén completamente recuperados.

El semestre pasado, 13 jugadores distintos se lesionaron, algunos de ellos en más de una oportunidad, y el karma sigue en la segunda mitad del año, aunque un tanto disminuido en cantidad, pero no en calidad. El técnico multicampeón con Boca quiere tener bien a todos sus jugadores durante un período largo aunque el precio sea también una larga inactividad. Por eso vacila. Por eso un día arma una defensa y un mediocampo, y al otro día mueve las fichas y sorprende con otros nombres, o los mismos en otra posición. Porque los años no deterioran la inteligencia sino que la potencian con la experiencia, y esta vez, que la apuesta es plena porque no hay otro frente en el cual pelear, no hay margen de error.

En el marco de todo el plan, también hay una parte que atañe a la prensa: la falta de resultados le vino genial a los eternos inconformistas para sugerirle a Bianchi que volviera a dormir la siesta, y luego de algunos duelos verbales con periodistas y de varias prácticas cerradas, ahora el cambio de postura fue radical. Si bien las cámaras tienen restricciones, los cronistas pueden sentarse con libertad a ver los entrenamientos y esta semana fueron testigos de un claro mensaje directo hacia los que creen que los años de inactividad fomentaron la vagancia en Bianchi. El técnico achicó las medidas de la cancha, algo que muchos hacen en la semana previa a enfrentar a Argentinos, y aunque esta medida sea útil o no, el objetivo del técnico está más allá del acostumbramiento de los jugadores; simplemente se ocupó de un detalle que de haber sido pasado por alto, sería foco de discusión en cualquier redacción o mesa televisiva de expertos.

Puede salir bien. Puede salir mal. Pero Carlos Bianchi tiene el tablero en la cabeza y mueve las fichas sin pensar en Argentinos, ni tampoco en River, sino visualizando la obtención del título, lo que le dará otra oportunidad de lograr lo que fue a buscar con su regreso a Boca.

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