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Un barra con derecho de admisión había sido detenido en las inmediaciones del club cuando intentaba robar indumentaria con un arma blanca. Lo liberaron, volvió y lo hizo.

El martes de San Lorenzo se vio convulsionado por un hecho por demás extraño y provocó que la alegría por el triunfo ante River no pueda ser completa, en la vuelta del plantel a los entrenamientos.

Todo comenzó por la mañana cuando un barrabrava, apodado como Gonzalito y sobre quien pesa la prohibición de ingresar al Nuevo Gasómetro, intentó pasar al club en su auto minutos después de la finalización del entrenamiento.

Los encargados de seguridad se lo impidieron. Enfurecido, el hombre insistió y consiguió entrar por sus propios medios. Tuvo que intervenir gendarmería para cerrarle el paso. Cuando lo detuvieron advirtieron que portaba un arma blanca.

Horas más tarde fue liberado y todo parecía conducirse a la normalidad. Pero después de fracasar en su primer intento, retornó a la Ciudad Deportiva y logró cometer el ilícito, como confirmara Matías Lammens en el programa Rock and Closs.

"Me contaron que estaba en un estado complicado, como fuera de sí. Ahí es complicado cualquier tipo de diálogo. Actuó por las suyas, entiendo que habrá ido a buscar ropa o algo de utilería. En la primera entrada no se llevó nada, en la segunda se llevó ropa de utilería", aseguró el presidente azulgrana, quien luego de admitir que lo reconocía por su condición de socio, advirtió que "desconozco por qué lo liberaron. Se fue del club, retiró esa ropa y obviamente la gente de utilería me informó que no podía hacer nada".

Y para finalizar, explicó que la intención ahora es restablecer el servicio de seguridad, ya sea de la Policía Federal o de una empresa privada, ya que quiene "evitar este tipo de incidentes".

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