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Boca sigue fallando en la elaboración del juego y el volante de la Selección podría resolver esos problemas. ¿Cómo sería el equipo con Gago?

Carlos Bianchi dijo tras la derrota frente a Estudiantes en el Estadio Ciudad de La Plata que su equipo tuvo las situaciones más claras. El mismo argumento fue utilizado en el semestre anterior cuando Boca fue eliminado de la Copa Libertadores por penales. Es totalmente válido sentir que una victoria se merece por patear más al arco que el rival; pero cuando ese conteo de oportunidades no supera las tres o cuatro, suena a frase hecha.

El Xeneize sufre en defensa, está claro, pero también está fallando en la elaboración del juego. Solo aparece de a ratos. El domingo en La Plata regaló la primera media hora, en la que no generó ni una situación de gol. Es cierto que la dupla de delanteros –Nicolás Blandi y el Burrito Martínez– no logra desnivelar demasiado, pero el problema está en el mediocampo y Boca tiene una alternativa: Fernando Gago.

El equipo está armado para tener la pelota. Defenderse con ella. Y para ese estilo de juego, el exValencia es ideal. El domingo estuvo en el banco y probablemente juegue algunos minutos en la quinta fecha frente a Vélez, justamente el último club de Pintita. La claridad del volante de 27 años y su habilidad para asistir, ayudarán a que Boca deje de ser tan Riquelme dependiente. Sin embargo, no será fácil para Bianchi incluirlo. ¿Quién saldrá?

Boca disputó las cuatro fechas con el mismo equipo. Dos laterales que suben poco (Marín e Insúa), centrales que van bien de arriba pero todavía no están firmes (Díaz y Burdisso); una línea de tres cerrada (Ledesma, Rodríguez y Sánchez Miño); Riquelme; y los puntas (Blandi y Martínez). Lo lógico sería que ingrese por Ribair, pero si los problemas defensivos son grandes con el aguerrido uruguayo, con Gago eso podría empeorar, ya que el jugador de la Selección no se caracteriza por la marca.

Otra opción es que salga Sánchez Miño y Ribair pase a la izquierda, aunque se espera mucho del zurdo de 23 años, que por momentos se tira demasiado al centro para juntarse con Román y deja totalmente desprotegida su espalda, complicando por demás a Insúa, que en el primer tiempo del último partido no supo cómo parar a Joaquín Correa.

Gago también podría jugar tirado por la derecha, en lugar de Ledesma –el de peor rendimiento hasta aquí– como en la Selección –Mascherano es el volante central–, aunque no es su puesto natural.

La solución podría tenerla Cristian Erbes, volante que puede ir por el medio o por derecha, pero que cuenta con una dinámica de recuperación superior a Gago, Ledesma o Sánchez Miño. Un Boca bien ofensivo sería con Erbes, Gago, Sánchez Miño y Riquelme, aunque quizás quedaría muy desequilibrado. Gago, Ribair, Sánchez Miño y Román haría perder frescura a Pintita. Erbes, Gago, Ribair y JRR parece algo mezquino, pero si Gago se junta con Román…

Lo cierto es que Boca no puede generar tres situaciones de gol y sentirse conforme. Debe mejorar con la pelota, tener más movilidad, generar espacios y comprometer a todo el equipo en el ataque, para no sufrir tanto en defensa, su punto más débil. Con Gago la pelota saldría limpia desde el medio, hasta con la oportunidad de saltearse a Riquelme si fuese necesario. La posta la tiene el DT. ¿Se viene Gago? Por el bien de Boca, ojalá que sí.

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