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El colombiano finalmente pudo debutar en River, se mostró activo y hasta marcó un gol, pero no logró contrarrestar los problemas de fondo del equipo.

La expectativa por el debut de Teo Gutiérrez era exagerada, pero comprensible. Después de vivir capítulo a capítulo la eterna novela por la habilitación del colombiano, los hinchas tomaron la llegada del transfer como la salvación inmediata para los problemas de un Riveral que le cuesta, y mucho, convertir. Pero el fútbol no entiende de soluciones mágicas y la realidad pisó con fuerza en el Monumental.

Teo acumuló ganas de jugar y se notó desde el principio. El colombiano se mostró activo, movedizo y no sólo como referencia en el área. Cuando tuvo que bajar a buscar la pelota (que nunca le llegó limpia) o a colaborar con la creación, lo hizo sin despeinarse. Hasta se hizo cargo de un lateral casi en la mitad de la cancha y suplió algunos pases imprecisos corriendo cada pelota perdida para intentar recuperarla.

Pero Teo es goleador, no es un salvador. A pesar de que en el primer tiempo, el equipo de Ramón fue ampliamente superior a su rival, que no generó ni una jugada de peligro, los problemas se repiten y van más allá de la definición delante del arco. River fue un equipo atolondrado, sin pausa, que buscó marcar el segundo gol antes que el primero. Se valora la actitud, pero el fútbol se gana con goles.

Y aún así, sin el pase en profundidad que le permita definir ante el arquero, sin un centro preciso para intentar marcar de cabeza, sin un socio con quien generar una jugada de peligro (Mora y Lanzini no lo ayudaron en nada), Teo logró convertir un gol. Recién a los 42 minutos, es cierto. Tan cierto como que no alcanzó para dar vuelta la historia. Pero pudo debutar con un tanto que se desdibuja por el resultado final.

Ramón se cansó de declarar que con el colombiano iban a lograr definir los partidos, pero la adaptación era previsible y el técnico lo reconoció en conferencia. “Se está adaptando a lo que es River, al entorno, al equipo, hay muchas cosas para mejorar, hay que darle tranquilidad”, dijo el riojano minutos una vez finalizado el encuentro.

Teo tendrá tiempo de sobra para mostrar todo su nivel y categoría, que indudablemente pueden marcar la diferencia en el fútbol argentino. Pero la paciencia deberá jugar a su favor. Porque River tiene que mejorar desde lo colectivo para poder hacer lucir a su goleador estrella. Que tuvo un debut desdibujado, pero que, como dice Ramón, seguramente “le traerá muchas alegrías a la gente”.

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