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Racing sumó otra derrota y sólo el técnico cree que la situación se puede revertir. Aunque todos tienen una parte de la culpa, el líder no logra encausar al equipo.

Racing volvió a perder y a esta altura ya no es novedad. Luis Zubeldía llegó a decir que “le gustó el equipo” luego de una noche en la que sus jugadores no respaldaron con hechos sus palabras de apoyo para con el entrenador.

¿No le encuentra la vuelta o definitivamente no está a la altura de la circunstancia? A juzgar por los resultados, la mayoría se inclina por esto último, y puede que tengan razón: desde el discurso, Zubeldía parece saber mucho más de lo que debería por sus 32 años. Sin embargo, teniendo jugadores del medio hacia arriba que seguramente serán vendidos en una fortuna dentro de no mucho tiempo, el técnico no logra formar un equipo funcional que defienda con fiereza y concentración y ataque con convicción y oportunismo.

El equipo está fracturado entre la defensa y el ataque, básicamente porque en el afán de amontonar a todos los pibes arriba, Zubeldía se olvida de la parte defensiva, que es tan o más importante que la otra. No obstante, tampoco hay que caerle con todo a los delanteros, porque la última línea de la Academia, que fue elogiada por su solidez en la temporada pasada, ha mostrado errores graves por falta de concentración y también por tomar decisiones equivocadas.

Dentro de esta ensalada tampoco pueden salvarse los dirigentes, porque no es necesario ser un erudito del fútbol para saber que un jugador puede bajar su rendimiento. Mientras Cogorno peleaba por repatriar a Viola –hasta acá, el único que jugó- los laterales externos seguían siendo Pillud y Corvalán, que venían de un pésimo semestre. Había tantos delanteros en Racing, que Javier Cámpora se fue a préstamo y Gabriel Hauche estuvo a una firma de pasar a River. Pero la defensa seguía igual, porque Iñíguez e Ibáñez serán buenos proyectos, pero no están para ser los laterales titulares de un equipo que pretende ser campeón.

El bajo nivel de Racing en estos cinco partidos (cuatro por el torneo y uno por copa) enalteció aún más la figura de Sebastián Saja, que con su destreza y voluntad tapa los agujeros de la defensa por donde se filtran la pelota y los rivales. Una virtud del arquero que es poco reconocida es su paciencia, porque hace varios años no se ve tanta diferencia entre los 10 jugadores encargados de elaborar y convertir y el que debe evitarlos. Y a pesar de los gritos y la calentura, Saja siempre se muestra medido en sus declaraciones a pesar de que tiene muchos motivos para explotar y mandar bien lejos a más de uno.

El último inicio de Racing con un punto en cuatro partidos jugados había sido en el Clausura 2009, torneo en el que terminó en el quinto puesto con 30 puntos, a diez del campeón Vélez. Con los jóvenes más maduros, tanto la gente como los dirigentes esperaban que este fuera el campeonato. Hoy el único optimista que cree que la situación se puede revertir es el propio Zubeldía, pero lo incierto es si estará en el banco para verlo.

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