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El mercado de pases en el fútbol argentino ya terminó pero son varios los que padecen daños colaterales: habilitaciones que no llegan, lesiones rápidas y desesperación pura.

Prácticamente nadie puede dudar que el fútbol argentino pierde por goleada su partido ante la histeria, la ansiedad y la desesperación. Y tanto el mercado de pases en su cierre como los comienzos de los campeonatos se transformaron en un nido donde las mencionadas sensaciones nacen, crecen y se potencian a niveles inesperados y por lógica, dañinos para los propios clubes.

En primer lugar, la 3ª fecha encuentra lesionados que son producto del apuro por incluirlos en las formaciones, sin una pretemporada que los haya preparado de forma adecuada para la alta competencia. El caso paradigmático es el de Mauro Zárate, quien después de nueve meses sin jugar ni siquiera pudo finalizar su partido de regreso a Vélez por un desgarro en el bíceps femoral de la pierna izquierda y ahora deberá estar tres semanas en recuperación. Vale aclarar que su aparición se demoró por la habilitación, tema que será abordado más adelante.

Otro que deberá ver varios encuentros desde afuera de la cancha es Rodrigo Braña, quien regresó a Quilmes para cerrar su carrera en el lugar donde comenzó y tuvo su presentación en Santa Fe contra Colón, pero debió salir por un dolor muscular que finalmente fue diagnosticado como distensión del isquiotibial izquierdo.

La situación de Franco Jara podría considerarse diferente porque su lesión no fue muscular sino una distensión de ligamentos de grado tres en la rodilla, como consecuencia de un choque con Agustín Marchesín. Pero el delantero que había llegado a Estudiantes una semana antes ya sabe que estará dos meses inactivo. Y si bien no fue en Primera sino en el partido de Reserva, Gimnasia quiso probar al colombiano Erik Correa ante Central y también terminó con una ruptura fibrilar.

Y queda pendiente la cuestión de Fernando Gago, que recién ahora puede entrenarse con normalidad ya que en su segunda práctica en Boca sufrió un desgarro en el recto anterior, cuando regresaba a entrenarse luego de una larga inactividad y un semestre anterior signado por las lesiones en el Fortín.

No se puede dejar de lado tampoco a los jugadores a los que les llevó más de tres semanas ponerse a punto y recién pudieron debutar con sus equipos este fin de semana: David Trezeguet y Damián Manso en Newell's, el mencionado Braña en Quilmes y Patricio Rodríguez en Estudiantes.

EN OFFSIDE

Las habilitaciones, también conocidas como "transfers", fueron y aún son vedettes en este fútbol vernáculo. Estos procedimientos que solían ser de rutina pasaron a ser dolores de cabeza que no hacen más que desnudar las pésimas gestiones en buena parte de las instituciones.

Los dirigentes podrán responsabilizar a la presión tributaria ejercida por AFIP en cuanto a la transferencia de dólares, que en realidad no poseen por no ser solventes para poder llevarlas a cabo. Y el combo se completa por las famosas triangulaciones, investigadas por el organismo estatal y que por años fueron utilizadas como maniobras para evadir impuestos.

Teófilo Gutiérrez es un problema en sí mismo. Los días pasan y el colombiano que llegó a River como refuerzo estrella sigue sin poder jugar. Y el Millonario lo necesita como el agua, tras haber marcado un gol en tres partidos. El pasado viernes, antes del duelo en Mendoza, Diego Turnes le confiaba a Goal que el paro bancario había impedido la transferencia de dinero a Cruz Azul. Sin embargo, los mexicanos continúan firmes y reclaman vía FIFA que Teo regrese a la Máquina Cementera hasta que haya una resolución.

Como si al equipo de Ramón Díaz le faltaran problemas, tampoco puede utilizar a Rodrigo Mora, al que dejó ir al final del certamen anterior y lo recupera como parte de la operación que llevó a Rogelio Funes Mori a Benfica. Pero como el Melli firmó su vínculo recién el lunes, desde Lisboa aún no enviaron los papeles.

Como ya fue mencionado, Mauro Zárate pudo tener su estreno ante All Boys porque no se concretaba su desvinculación de Lazio. Panorama similar al de Israel Damonte, que el lunes fue titular en el Pincha una vez que rescindió con Nacional de Montevideo.

De todas estas cuestiones, Boca podría considerarse exento pero no. Sufrió para que sea habilitado Emmanuel Gigliotti, involucrado en el tema triangulaciones, junto a varios futbolistas más de dudosa procedencia.

Hasta resulta curioso que, cuando apenas se jugaron tres fechas del Torneo Inicial, los 20 equipos mantengan a sus entrenadores. De todas formas, la lista de técnicos en la cuerda floja ya tiene a Luis Zubeldía de Racing que pica en punta. La urgencia de resultados siempre se impone por sobre los procesos y hoy ve los coletazos entre los refuerzos que llegaron a todos los equipos.

Así se muestra hoy el fútbol argentino: necesitado de resultados favorables de forma urgente, con cada vez menos tiempo de trabajo y obligando a que los clubes echen mano rápidamente a sus flamantes incorporaciones, muchas de ellas llegadas a pocos días del inicio de la competencia. ¿Falta más? Sí, Ramón Díaz obsesionado con Juan Carlos Menzeguez, que no juega oficialmente desde el 2011.

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