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Ramón Díaz se plantó. Como un nene le pide a su madre que le compre una golosina, el DT de River les dijo a los dirigentes que incorporen al cordobés. El Rayo no juega desde 2011.

River le responde a la desorganización con más desorganización. Ramón Díaz pidió por Juan Carlos Menseguez, a quien conoce muy bien. Fue el Pelado el que promovió a la Primera de River al futbolista cordobés, que jugó su último partido en septiembre de 2011. No importa el historial reciente del Rayo, no importa que en los últimos dos años no haya jugado un solo partido, que el historial de lesiones le juegue en contra.

Menseguez dejó el fútbol argentino en 2003. También dejó a más de un plateista de River, de esos que van temprano a la cancha para ver a la Reserva, con la bronca por no haber jugado en Primera. Se hablaban maravillas sobre sus capacidades futbolísticas. Elogios que confirmó con apenas un puñado de partidos en el preliminar. Pero el ímpetu de recaudación de la dirigencia de José María Aguilar, que daba sus primeros pasos, decidió incluirlo en la venta de Andrés D’Alessandro al Wolfsburgo (La Gata Fernández era el apuntado pero al final no fue). Se fue a préstamo y los alemanes terminaron comprándole el pase.

“Yo lo pedí. Hablé con Turnes. Nació acá, estuvo muchos años. Lo conozco. Está libre y no tiene costo. Sería importante. Se está recuperando bien. Está con ganas y entusiasmo. Seguramente se incorporará. Esperamos que se pueda hacer para tener un atacante más”, dijo Ramón después del empate ante Godoy Cruz.

Con Ramón se reencontró en 2007, cuando el riojano dirigía a San Lorenzo y también lo pidió como refuerzo. Del Ciclón pasó a préstamo al West Bromwich, a principios de 2009, y regresó a los seis meses porque los ingleses no hicieron uso de la opción de compra.

Se sabe, cuando el DT se encapricha con un futbolista, no hay estadística que valga para quitárselo de la cabeza. Ahora les dijo a los dirigentes de River que lo incorporen. El Rayo jugó su último partido el 25 de septiembre de 2011, empate sin goles entre San Lorenzo y Racing. El historial de lesiones desalentaría a más de un técnico al que le propusieran su nombre. Un problema en la rodilla derecha lo postergó desde entonces.

Menseguez, este Menseguez, sólo podría llegar a este River. Primero, porque el técnico es Ramón Díaz. Segundo, porque no existe en el club una referencia del orden, o un orden que sirva como referencia.

¿Quién puede levantar la voz contra el pedido del entrenador? Si los dirigentes, que tienen la potestad para oponerse, aún no consiguieron habilitar a los únicos dos delanteros que están para ser titulares. Si no pelearon por la continuidad del Chino Luna (hubiera sido vital para este arranque de torneo) que decidió irse una semana antes de que empezara el Torneo Inicial.

Quién va a decirle a Ramón Díaz, entonces, que su idea responde a un manotazo de ahogado, a un instinto en medio de la desesperación, si quienes deberían refutarlo fueron los que plantearon el problema. River es un nudo de contradicciones. Su presidente, por caso, no habla.

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