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El equipo de Zubeldía no es contundente en el área y sufre cada vez que lo atacan.

¿Qué le pasa a Racing?

El equipo de Zubeldía no es contundente en el área y sufre cada vez que lo atacan.

Saja, Villar y Centurión - Racing

Racing volvió a perder pero mostró una imagen muy distinta a la de la goleada ante San Lorenzo. Sin embargo, desperdició varias chances claras y pagó caros los errores defensivos.

Difícilmente el hincha de Racing logre entender por qué un equipo que genera tanta ilusión termina siempre abatido, haciéndolo masticar bronca mientras abandona el Cilindro de Avellaneda en una de las noches más frías del año. Parece destinado a sufrir el hincha académico, que no puede comprender por qué teniendo jóvenes que supuestamente valen varios millones de dólares no puede mantener un buen rendimiento durante un partido entero.

Es lógico que la paciencia se haya agotado porque los ánimos ya vienen caldeados desde el semestre pasado y porque en el receso la dirigencia no logró concretar ninguna transferencia rutilante, y sólo consiguió repatriar a Valentín Viola, que por cierto jugó un partidazo ante Lanús. Precisamente en las dos áreas, donde el plantel necesitaba refuerzos, es donde se erradican los males que le impiden al equipo de Luis Zubeldía transitar por el camino de la victoria. Lanús no fue una topadora en ataque pero con la simple y predecible fórmula de tirársela a Santiago Silva para que éste la aguante y descargue con Romero o Melano, los de Guillermo Barros Schelotto vulneraron a la última línea con facilidad.

Es cierto que a Racing le falta un jugador cerebral en el mediocampo que pare la pelota y piense mientras Centurión y De Paul corren por las bandas. Pero si el perfil del equipo es el vértigo, no hay necesidad de modificarlo, pero sí es imperioso usufructuar lo que se produce en el arco rival. La anemia defensiva que padece la Academia quedaría sepultada si los que llegan al área de enfrente estuvieran más finos. Es cierto que no se puede hablar sobre supuestos, pero en la primera etapa, de no haber sido por la salvada de Araujo –exRacing- sobre la línea y por algunas intervenciones providenciales de Marchesín, los jugadores se habrían ido aplaudidos al vestuario y no insultados.

Le queda poco aire a Zubeldía en Racing, pero da la sensación de que si el equipo repite la actitud y el nivel que tuvo en el primer tiempo ante Lanús y a eso le suma eficacia en el área, puede golear, aunque también el técnico debe analizar minuciosamente cómo armar la defensa porque la próxima caída puede ser estrepitosa.

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