thumbnail Hola,

Fabbro tuvo un deslucido debut, con patadón y roja incluida, pero de a ratos mostró toda la categoría que puede aportarle al equipo de Ramón.

La presentación de Jonathan Fabbro en River no fue la soñada. A simple vista pudo notarse que el enganche todavía tiene que adaptarse al ritmo del torneo local y también seguir sumando minutos junto a sus nuevos compañeros, que encima no serán los que jugaron el domingo. Teo y Mora siguen esperando afuera. Y por si fuera poco, coronó una noche para el olvido con un patadón a Pol Fernández.

Sin embargo, el juego del ex-Cerro Porteño tiene muchos aspectos a destacar: visión de juego, claridad, precisión, asistencias, y una pausa que de a ratos parece hasta displicente. Características que dentro del fútbol argentino sólo pueden compararse con las de Juan Román Riquelme. Y que ante Central, Fabbro pudo mostrar con cuenta gotas, a pesar de su intento constante por hacerse eje del equipo.

En todo momento, el enlace intentó asociarse con los volantes, que colaboraron poco: Carbonero no tuvo peso en ofensiva y, por izquierda, el tándem Vangioni-Ferreyra no funcionó. El equipo estuvo desconectado, Ponzio no tuvo su mejor actuación y Fabbro terminó pidiendo la pelota más de lo que la recibió. El ingreso de Ledesma cambió el panorama, y el enganche terminó mejor, incluso siendo partícipe en el gol del triunfo. Pero en su afán por cambiar la imagen, se pasó de rosca y terminó pegando una patada descalificadora.

Entonces, ¿cuál es el motivo principal por el que no se lució? En parte porque River no tiene una idea clara de juego. Ni siquiera la columna vertebral está definida. Aún no se sabe si será Ponzio o Ledesma el volante central del equipo, una función clave. El centrodelantero será Teo, pero jugó Simeone y el gol lo terminó marcando Andrada. Y todo esto se vio reflejado en el flojo funcionamiento general, que Fabbro también terminó sufriendo.

La inclusión de Mora y Teo puede llegar a influir. En varios entrenamientos, Fabbro demostró entenderse con el colombiano; y el uruguayo, al igual que Lanzini, puede aportar la explosión necesaria en ataque. Ahora resta saber qué decisión tomará Ramón Díaz para armar su delantera ideal, una vez que cuente con todos sus jugadores.

Por eso, el crédito sigue abierto. El torneo ya empezó, pero River todavía está en formación. Más allá de su opaco debut, el nivel y la jerarquía que el enganche argentino y nacionalizado paraguayo puede aportar es innegable. Ramón puso sus ojos en él, lo pidió insistentemente hasta que logró su cometido. El Pelado sabe que necesitaba un creador, un cerebro que pueda hacerse cargo del ataque y que aporte volumen de juego. Y también es consciente de que a este equipo le falta para llegar al funcionamiento que pretende. Ahora resta esperar para saber si con tiempo, y cuando la idea de juego esté clara, Fabbro es capaz de marcar la diferencia.

Relacionados