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Manso volvió a Newell's a los 34 después de haber jugado en Francia, Grecia, México, Ecuador y Arabia

Ahora está más Manso

Manso volvió a Newell's a los 34 después de haber jugado en Francia, Grecia, México, Ecuador y Arabia

Damian Manso - Cuenca

El Piojo comenzó la pretemporada con Newell's y contó que ya no es aquel que encaraba sin parar. "Ahora pienso un poco más y trato de jugar más al fútbol", contó.

Aquel pequeño endemoniado que debutó hace 17 años en la primera de Newell's recorrió el mundo jugando al fútbol y ahora, a los 34, retornó al club de Rosario para disfrutar de sus últimos años de carrera. Damian Manso volvió a Argentina después de haber pasado por Francia, Grecia, México, Arabia Saudita y Ecuador, y ya se entrena con sus compañeros bajo la órdenes de Alfredo Berti.

"Gracias a Dios tenía otras propuestas pero desde que tuve el llamado del presidente de Newell's le dije a mi representante que me espere con las otras ofertas porque Newell's tenía la prioridad", contó el Piojo en diálogo con Rock & Closs. Tras un semestre en Deportivo Cuenca de Ecuador, en el que convirtió 4 goles en 23 partidos, Manso llega en buena forma física y contó cómo cambió su forma de jugar con los años: "No soy el que encaraba a los defensores. Ahora pienso un poco más y trato de jugar más al fútbol. Creo que voy a estar más adelante que el mediocampo como he jugado siempre".

En sus años fuera del país, Manso pasó por Bastia (Francia), Skoda Xanthi (Grecia), Liga de Quito, donde ganó la Copa Libertadores 2008 y fue subcampeón del Mundial de Clubes en diciembre de ese año, y luego estuvo casi tres temporadas en México, donde pasó por Pachuca, Chiapas y Morelia. Allí en Pachuca fue campeón de la Concacaf Champions League y, tras un nuevo paso por Liga, partió hacia Arabia Saudita para jugar en All Nassr. Sin embargo, allí no tuvo una gran experiencia, ya que sólo jugó seis partidos y luego volvió a América para ponerse la camiseta de Deportivo Cuenca.

No obstante, Manso nunca se despegó de la actualidad de Newell's: "Lo seguía siempre al equipo y hablaba con mis compañeros por teléfono. Los felicitaba por las ganas que metían en cada partido. Demostraron que tenían muy buen equipo". Ahora, el Piojo ya no verá los partidos en una pantalla, sino desde adentro, con la camiseta negra y roja, como cuando cumplió su sueño de jugar en primera a los 16 años.

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