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Ledesma está en plena negociación para renovar: por qué está trabada su situación, por qué para el técnico es fundamental en el equipo y cómo lo transformó nuevamente en figura.

Una de las mayores virtudes de Ramón Díaz es lograr la versión ideal de sus jugadores. Desde su regreso a River, varios futbolistas que no tenían lugar en el equipo, volvieron a su mostrar su mejor nivel. ¿Magia? Nada de eso. Trabajo, motivación, continuidad. Esos fueron los factores fundamentales.

Y el caso emblemático en este nuevo ciclo del riojano en el club de sus amores es, sin dudas, el de Cristian Ledesma. Si bien es cierto que Rojas también mejoró su rendimiento y Lanzini demuestra ser cada vez más enganche, el ejemplo del Lobo no deja lugar a la duda. Principalmente porque en el ciclo anterior, el mediocampista apenas jugó tres partidos por el campeonato local, cuatro por la Copa Argentina y que todo parecía indicar que su carrera como futbolista ya no iba a mostrarlo como en sus mejores épocas.

Sin embargo, se hizo la luz para el Lobo. Se hizo de ‘Díaz’, en realidad. Ramón lo desempolvó, le entregó el liderazgo del equipo, le pidió que guie a los pibes y el tiempo le dio la razón. En el Torneo Final, el ex-San Lorenzo (club en el que también fue dirigido por el Pelado) no sólo fue el mejor jugador de River. También se convirtió en uno de los futbolistas con mayor efectividad en los pases del fútbol argentino y tuvo asistencia casi perfecta: jugó en 16 de los 19 partidos de River en el campeonato.

Pero por estos días, Ledesma está jugando un match diferente. Alejado de la pelota y más cerca del papel y la tinta. Porque ahora lo que falta es la firma. Su contrato terminó el 30 de junio y llegó el momento de la renovación, que se está transformando en una lucha. ¿Por qué? La intención de ambas partes no se discute: el jugador quiere seguir y en el club también pretenden que continúe. Ni hablar Ramón, quien está a la espera para intervenir. Si no hay acuerdo, el riojano será quien tome cartas en el asunto, para presionar a los dirigentes e incluso al mismo jugador. Lo quiere en su equipo, como sea.

Por eso, no hay demasiadas dudas. Todo parece indicar que la renovación se va a terminar dando. La principal traba ni si quiera es por los plazos del contrato: el vínculo se extenderá por un año. Tal como lo aclaró el mismo futbolista, lo que frena la negociación es una cuestión económica. “No pido una locura”, aclaró este mediodía en Radio Splendid, aunque dejó en claro que peleará por lo que cree que le corresponde, después de haber disputado un gran torneo.

En esta semana, Ledesma volverá a juntarse con los dirigentes para intentar llegar a un acuerdo, ansiado por el entrenador y también por los hinchas. Porque el Lobo volvió a ser determinante en River. Todo gracias a su talento, claro, y a la mano intacta del técnico más ganador de la historia del club.

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