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La salida de Trezeguet deja a River sin otro nombre de peso, como ocurrió con Cavenaghi y Domínguez. Sigue el éxodo de experimentados durante la gestión de Passarella.

El golpe de timón que dio Ramón Díaz a menos de 24 horas de consumado el subcampeonato consistió en comunicarle a David Trezeguet, junto a algunos otros jugadores, que no será tenido en cuenta en la próxima temporada.

Se pueden tomar distintos caminos para llegar a la explicación de por qué el entrenador de River ya no quiere al atacante francés en el plantel, aunque algunos son innegables y, además, la circulación de referentes comenzó hace tiempo en Núñez.

Trezeguet tuvo un papel principal en la temporada que vivió River durante su travesía por la B Nacional. De hecho, convirtió 13 goles. Pero además de la producción futbolística, el campeón del mundo en Francia 1998 influyó en algunas decisiones de organización, fue un gran consejero de varios juveniles que en ese entonces daban sus primeros pasos en el club y, lógicamente, se convirtió en el referente del plantel junto a Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez.

Precisamente con la salida de éstos quedó vinculado Trezeguet, aunque luego desmintió haber tenido algo que ver en un conflicto que se inició con una orden de Daniel Passarella y culminó con la ejecución por parte de Matías Almeyda, en ese momento director técnico del cuadro de Núñez. Lo mismo sucedió cuando el presidente decidió que Ramón Díaz retornara a River, y otra vez el atacante francés aseguró que él no había tenido injerencia en la medida tomada por Passarella.

Ahora es su cabeza la que rueda, después de un semestre en el que apenas disputó seis partidos y ninguno de ellos de forma completa, con una operación en la rodilla izquierda de por medio y una recuperación que todavía no terminó. Al viajar imaginariamente hacia el principio del semestre, una de las frases más resonantes de Ramón fue: “Trezeguet es el quinto delantero”, algo que no se cumplió porque en la primera fecha del Torneo Final, el franco-argentino jugó desde el inicio.

No es el único nombre de peso borrado de la institución desde que Passarella ocupa el máximo cargo en la dirigencia. El primero en sufrir las drásticas medidas del Kaiser fue Leonardo Astrada, que era el técnico elegido por la Comisión Directiva anterior y el 12 de abril de 2010 recibió un mensaje de texto en el que le comunicaba que ya no era el entrenador de River. Por decantación, la renuncia de Juan José López una vez consumado el descenso no era sorpresiva, pero sí lo fue la decisión conjunta que tomaron Passarella y Almeyda horas después de aquel dramático 26 de junio de 2011, cuando el volante central y capitán del equipo decidía cambiar el pantalón corto y los botines por el conjunto deportivo y la pizarra.

También causó una revolución la determinación de no contar más con los servicios de Cavenaghi y Domínguez, que habían vuelto para jugar en la B. En este caso, el presidente tampoco dio la cara y el que les comunicó que ya no serían parte del plantel fue Almeyda. Paradójicamente, aquel que lograra conducir al Millonario rumbo a la Primera División se transformó en otro eslabón de esta cadena. Mientras cenaba en un evento junto a varios técnicos del fútbol argentino, la voz de Passarella del otro lado del teléfono le comunicó al preparador físico Alejandro Kohan que la estadía de Almeyda en River se había terminado.

A todos estos capítulos se le suma ahora uno más. El jugador que le aportó talento al club cuando le dio el físico y experiencia desde afuera de la cancha, ahora quedó fuera de circulación. En el plantel actual, si finalmente Rogelio Funes Mori es vendido, sólo quedará Carlos Luna como delantero y, en consecuencia, la voz de Ramón, el único referente en la actualidad, deberá ser escuchada.

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