thumbnail Hola,

Juan Román Riquelme charló, contestó preguntas como si hubiera una rueda de prensa, bromeó y se sacó fotos con los alumnos de una Escuela Especial.

Quizá no lo imaginaron nunca, pero cumplieron uno de eso sueños que suele edificarse en el alma. Ojos llenos de asombro, de alegría, de fascinación y de satisfacción inundaron de energía la mañana en el Complejo Pedro Pompilio, luego del entrenamiento de Boca. Los chicos de la Escuela Especial N° 2 de Villa del Parque, alimentaron el corazón. Sí, así de simple, apenas un gesto, una posibilidad. Es que para ellos representa mucho más de lo que cualquiera pueda imaginarse. Juan Román Riquelme aceptó sentarse frente a ellos, también lo hizo Juan Manuel Martínez y Carlos Bianchi y les permitieron sentirse periodistas por un día.

La iniciativa de Boca Social fue la vía. Apenas un rato, un puñado de minutos, pero para Alejandro, Belén, Daina, Fabricio, Nicolás, Abel, Sergio, Sebastián, Ricardo, Leonel y María, fue quizá uno de los momentos más plenos de felicidad. Genuinos, frescos, inocentes, miraban a esos personajes que están en la TV con ojos empapados de encanto. Fue sentirse cerca de personajes que estaban, para ellos, en otra dimensión.

“Estoy nerviosa, seño, estoy temblando”, fue la primera frase de Belén cuando le tocó el turno de preguntarle al Burrito Martínez. El entrevistado la animó y ella dio el paso. Se sonrojó y lo miró a los ojos con esa admiración que sólo se explica… No, no se explica en palabras. Martínez fue uno más, se divirtió con los chicos, se sacó fotos y ellos, los chicos, lo aplaudieron con natural agradecimiento.

Todo se potenció cuando Riquelme apareció en escena. Saludó uno a uno a los chicos, les dio la mano y Alejandro, enfundado en su camiseta, se animó a abrazarlo. El N° 10 de Boca aceptó cada una de las preguntas, se rió y compartió con ellos sus experiencias desde que comenzó a patear una pelota. Les sugirió con una enorme sonrisa no ser periodistas y hasta se animó a bromear con Daina que, invadida por la vergüenza, le confesó que era de River. “Si te invito, ¿venís el domingo a la cancha y así te hacés de Boca?”. Ello le clavó lo mirada profunda, se tapó la boca, se le inundaron los ojos y asintió. Se dio vuelta y le dijo a unas de sus señoritas: “¡Me está hablando a mí!”. Riquelme se sacó fotos con los chicos, les regaló su camiseta y los invitó a todos a la cancha. Así fue que Alejandro, que en sus 13 años nunca pensó estar ante su ídolo máximo, se levantó, cuando terminó la conferencia de prensa, y le preguntó a Román si era feliz. Acto seguido, le dijo: "Te amo". Riquelme lo invitó a sentarse con él y fue un instante único, de ellos dos. En realidad, de todos los que estaban ahí. No había actuación alguna, estaba expuesta la piel.

Fue Bianchi el que cerró la visita. Se sacó fotos con los chicos, le prepuso un retrato individual y todos buscaron la forma más cuidadosa de acercarse hasta el Virrey para tocarlo. Sí, eso era suficiente para los chicos. Las miradas entre ellos denotaban que estaban ante un momento que no esperaban.

Una mañana diferente. Los chicos de la Escuela Especial N° 2 fueron periodistas, se sintieron así, lo vivieron de esa manera. Ellos, Riquelme, Martínez, Bianchi y Boca, les dieron la chanche. En definitiva, lo único que cuenta.
 

Relacionados