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El Xeneize tiene dos paradas durísmas ante San Lorenzo y Corinthians y, por eso, Bianchi no da señales de quienes o como jugará estos partidos, que serán desicivos para el equipo.

A Boca le quedan dos partidos importantes tras el Superclásico: el sábado con San Lorenzo y, el miércoles, la vuelta con Corinthians. Por eso, Bianchi juega con las formaciones para ambos encuentros y cuida a varios de los jugadores que venían arrastrando molestias.

Tras probar con una delantera con un enganche y un sólo punta, el Virrey volvió al básico 4-4-2. En la práctica de este jueves, el DT mechó a los habituales titulares con otros que suelen ser suplentes, a pesar de que se asume que los que estarán en el Bajo Flores no serán los mismos que viajarán a Brasil. Aparte, probó con los jóvenes Lucas Meza, que formó parte de la dupla central, y Franco Fragapane, que compartió la delantera con Nicolás Blandi.

A nivel lesiones, que es lo que más preocupa al entrenador, esta vez no hay nada de gravedad, salvando el desgarro de Ledesma. Guillermo Burdisso y Juan Manuel Martínez se recuperan favorablemente de los golpes tras el encuentro con River. Los que entrenaron por separado fueron Juan Román Riquelme y el juvenil Nahuel Zárate, que llegarían al encuentro con el Timao. Otros que buscan volver, pero aún les faltan algunas semanas, son Ribair Rodríguez, Franco Sosa y Clemente Rodríguez.

Así, Boca buscará hacer un buen papel el sábado, para poder salir del fondo y cortar con la mala racha en el campeonato, y dejar afuera al último campeón del Mundial de Clubes, para poder seguir en la Copa Libertadores.

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