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Capítulo XII: Ya es un clásico

Boca y River aburrieron a punto tal que lo más destacado fue el intento de Ramón Díaz de despegarse del descenso. Independiente volvió a ganar y Lanús volvió a la punta.

Varias cosas se tornaron habituales en el fútbol del "sálvese quien pueda". Se jugó, si es que se puede aplicar dicho verbo, el Superclásico en La Bombonera, partido de una rica historia pero que atraviesa por un presente muy pobre. Para colmo, además de irse heridos por no haber podido lograr una victoria que los mantuviera cerca de la punta, los hinchas de River tuvieron que soportar la soberbia actitud de Ramón Díaz, que además de irse expulsado montó su propio show diciendo con el dedo: "Yo no", mientras toda la parcialidad local le cantaba al unísono: "Vos sos de la B".

Clásico aburrido: fue el Boca-River, que de no ser por la expectativa de la gente y la pasión que le genera ver los colores que ama ante el eterno rival, ya habría perdido su popularidad porque de juego hubo poco y nada. Lanzini, el enganche de River, metió un gol de cabeza y Riquelme, lesionado, cantó desde la tribuna junto a su amigo, también lesionado, Clemente Rodríguez.

Clásico de clásicos: Racing jugando mal. Esta vez, como Vélez tiene medio equipo lesionado, empató sin goles en el Cilindro y ratificó su mal momento. Tiene materia prima pero le falta producción. Puede ser por errores propios de sus jugadores o falencias del técnico en la colocación de los nombres en la cancha. Para Racing, la irregularidad se volvió un clásico.

Clásico que indigna: es habitual que los árbitros sean determinantes en los resultados de los partidos por errores inconcebibles aún estando bien ubicados con respecto a la jugada en cuestión. Esta vez fue Patricio Loustau el que arruinó la excursión de San Martín de San Juan a Rafaela. Si bien es cierto que el equipo sanjuanino desperdició incontables situaciones, el juez cobró dos penales en cinco minutos, uno real y el otro inexistente, y el local terminó quedándose con tres puntos que claramente no merecía.

Victoria clásica: Independiente ganó esos partidos que hay que ganar cuando falta el aire. El equipo de Brindisi ratificó su victoria ante Argentinos tras vencer a Tigre y, aunque sigue en zona de descenso, de a poco va sacando la cabeza a la superficie después de un pésimo inicio en el Torneo Final.

Actitud clásica: Gerardo Martino es un gran entrenador, pero sus protestas constantes tienen cansados a los árbitros. A Juan Pablo Pompei se le fue la mano esta vez, porque empujó al técnico de Newell's y quedó en evidencia, una vez más, que los partidos se le escapan de las manos. Lo que hay que destacar de Martino es que una vez finalizado el encuentro aseguró que se predispone mal cuando sabe que lo va a dirigir Pompei y además minimizó lo del empujón. Por el lado del árbitro, fue un caballero también y sostuvo que se desubicó.

Delantero clásico: Silvio Romero jugó un partidazo en la victoria de Lanús sobre Argentinos. Los jugadores del Granate le regalaron una victoria a la dupla técnica en su cumpleaños y el delantero aportó demás con dos tantos y ya suma ocho en este torneo.

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