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Gabriel Milito era la única voz que faltaba y, ya con la firma de Miguel Ángel Brindisis estampada, enfrentó a los microfonos y habló de todo.

Gabriel Milito fue uno de las grandes figuras de estos días en Independiente. Dentro de todo el caos que rodeó la salida de Gallego, la única certeza fue el acercamiento de uno de los últimos ídolos del Rojo. Y hoy rompió el silencio, probablemente porque esperaba que se defina la situación hacia un entrenador y así poder salir a declarar en tranquilidad.

La principal duda que aclaró fue que nunca le ofrecieron la dirección técnica del equipo, pero si admitió que "Miguel tuvo la intención de incluirme en su cuerpo técnico y yo creí que lo mejor era no estar involucrado". "No sé hasta qué punto estoy capacitado. Independiente necesita gente con experiencia y que sepa dirigir a un grupo, no es mi caso. Hay varias pruebas que demuestran que no es lo mejor entrenar a un grupo de jugadores que han sido compañeros y amigos. Me involucré porque lo sentía y me pidieron los chicos, pero de otra manera", explicó.

Por supuesto que también analizó el mal momento del equipo aseguró que "la capacidad y la conducción de grupo es lo más importante, que los jugadores crean en el DT. Ahí estoy convencido de que va a ser así, los chicos están contentos con la llegada de Miguel y conocen su trayectoria". Y agregó: "Ganando o perdiendo, el camino es siempre el mismo: el trabajo. No existe otra manera para salir adelante que trabajar y creer en uno mismo. No se necesita un milagro, sino que el primer paso es ganar un partido".

No quiso hablar sobre el Tolo Gallego, argumentando que "no vale la pena discutir discutir si fue bueno o no el cambio, sino que hay que analizar el presente y mirar hacia adelante". Sobre la apremiante situación, dijo que "es desagradable e impensada". "El fútbol, cuando haces las cosas mal, te castiga. Cuando se hacen las cosas bien, te premia", cerró.

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