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Racing ganó, gustó y goleó y Zubeldía saca pecho ante aquellos que lo criticaban. Del otro lado, echaron a Gallego ante cuestionamientos similares al DT de la Academia.

Desde siempre, Avellaneda tiene dos caras. Dos estadios de dos equipos grandes enfrentados generan eso y, por estas horas, esas dos instituciones viven realidades bien distintas, con presentes alternados.

Independiente empató con Unión, se complicó aún más en la zona de descenso y, ya sin la yapa de las promociones, si el torneo terminase hoy, bajaría directo al Nacional B. Esta es una situación a la que Racing se acostumbró en los últimos tiempos. Sufrió un descenso, quebró, ganó un sólo torneo en 30 años y jugó una promoción. Una historia de terror.

Este sábado la Academia dio una lección de fútbol, un 4 a 1 contundente ante un San Lorenzo desconocido, que llegó poco y, cuando generó, se encontró con un intratable Saja que sacó todo. Pero más allá de esta victoria, el ciclo de Luis Zubeldía viene siendo bastante cuestionado por varios motivos. Refuerzos que no rindieron, planteos tácticos inentendibles y cambios extraños hicieron que el hincha tenga una relación de amor/odio con el DT.

Por supuesto que el marcador del sábado a la noche tapó todo. El "resultadismo" en el fútbol argentino no es novedad y esta vez no fue la excepción, menos cuando es tan abultado. Bolatti hizo un partido correcto, Camoranesi fue clave en el ataque -los más apuntados por la gente-, los juveniles se lucieron y Saja fue una especie de pseudofigura. Un cocktail que derivó en que, mientras algunas fechas atrás bajaban insultos de las plateas, hoy se escuchen aplausos y comentarios positivos sobre el trabajo del técnico.

Todo se explica desde los resultados y nada, o poco, desde las formas. Las críticas se callan y se mudan a otro lado, a algún lugar con mayores problemas y preocupaciones. No importa si, en el fondo, estaban fundamentadas correctamente o erán consecuencia del corazón. Si el equipo gana, es preferible callar.

Mientras, a dos cuadras del Cilindro de Avellaneda, echan al Tolo Gallego. El caos cruza la calle y se instala en el Libertadores de América para quedarse ahí al menos unos meses más.

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