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Capítulo V: Una normalidad que asusta

Nuevamente hubo hechos de violencia en varios partidos, Independiente volvió a perder, Racing le dio una mano otra vez, River ganó sin jugar bien y Boca sigue desconocido.

Luciano Román Garzo
Redactor
Goal.com Argentina
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No hay razón para tanta locura. Ningún argumento es válido para justificar un desmadre semejante. Tampoco lo son las explicaciones de los diversos actores que contribuyeron a que el magazine de entretenimiento que es el fútbol se haya convertido en una serie de terror.

Como los toros al ver el color rojo, muchos se poseen cuando ven una camiseta del rival de turno. Ya no es sólo tema de los barras, que son los fundadores del odio al equipo de enfrente. También los que se autodenominan hinchas comunes pierden la paciencia muy a menudo y se dejan llevar por la actitud de las masas, total, “si el otro tira una piedra, en el medio de la muchedumbre no va a pasar nada si yo también revoleo lo que tenga a mano”.

Cruces entre micros de River y Colón, disconformidad expresada con piedrazos en San Juan y autos incendiados en el Quinquela Martín; todo esto ocurrió en sólo 24 horas durante el fin de semana e increíblemente está al caer el anuncio de la Asociación del Fútbol Argentino de prohibir el acceso de hinchas visitantes a los estadios, una medida cómoda y desganada de quienes no quieren erradicar la violencia porque los violentos son sus empleados no blanqueados.

Dentro de tanta cosa habitual, el distintivo de esta fecha fue el dominio de los visitantes, que ganaron cinco mientras que hubo sólo dos victorias locales.

Además de violencia, también hubo fútbol. Es decir, todo transcurrió con normalidad. Lo que sí, habría que revisar quién modificó el significado de dicha palabra, ya que lo habitual no es lo que era antes. De lo normal salió Racing, que envuelto en la polémica de que si perdía era porque quería perjudicar a Independiente jugó su mejor partido en el torneo y goleó a San Martín, que se quedó sin técnico. No fue un vendaval el conjunto de Luis Zubeldía, pero la frescura que le aportaron De Paul y Vietto, más algunos minutos de Fariña ayudaron a que la Academia se impusiera con justicia en San Juan hasta que, como se está haciendo costumbre, los hinchas locales terminaran el partido antes de tiempo. Sin embargo, siguió por la senda de lo habitual ya que con esa victoria ayudó a su clásico rival, tal como lo había hecho cuando le tocó enfrentarlo, aunque en ninguno de los dos partidos fue esa la intención.

Paradójicamente, luego de haber derrotado a Racing en el clásico, Independiente transita el camino opuesto a su vecino de Avellaneda, ya que perdió los dos que jugó luego de aquella victoria. Aunque en el entorno del fútbol no hay justicia con respecto a ciertas personas, sí hay que ser justo en este análisis y decir que los de Gallego hicieron todo lo posible para lograr el triunfo pero los palos y un determinante error de Néstor Pitana se lo pusieron difícil. El resto lo hizo Alexis Castro, que con un derechazo esquinado le dio la victoria al team de Martín Palermo y hundió al Rojo.

Para colmo de males, Quilmes sigue gozando de un gran momento y aplastó a Argentinos a domicilio con tres golazos. Romero la colocó desde mitad de cancha tras una pésima salida del arquero Ojeda, Olivera clavó un bombazo apenas saliendo del círculo central y Mansilla decoró la obra con un tiro libre pegadito al palo.

El Monumental fue testigo de otra victoria trabajosa del Millonario ante un Colón que cuenta con un gran goleador como Emmanuel Gigliotti, ya cansado de gritar goles intrascendentes a causa del bajo nivel de sus compañeros, que tienen grandes dificultades para llevarle la pelota al área. Si bien los de Ramón (que el domingo fueron los de Emiliano porque el DT lo vio desde el palco) no fueron ampliamente superiores, el oportunismo de Trezeguet en el área chica y la aparición de Ponzio en el área rival le dieron la victoria al cuadro de Núñez.

Al igual que los de Avellaneda, los dos colosos del fútbol argentino tienen presentes diametralmente opuestos. Aunque no tiene un nivel deslumbrante, River gana y sigue arriba, mientras que Boca alterna entre jugar mal y muy mal y sigue sin ganar. Esta vez tuvo la fortuna de que en el segundo tiempo Sebastián Palacios rompió los esquemas en ataque con la ayuda de Sánchez Miño por la banda izquierda lograron desnivelar. Tal es así que después de un fenomenal pase al vacío de Paredes, Palacios desbordó y le sirvió el gol del empate a Blandi en el segundo palo. Atlético lo complicó y mucho a Boca, que si bien podría haberlo empatado en el primer tiempo en el penal de Silva, lejos estuvo de merecer la igualdad ante un equipo que dará batalla de aquí al fin del torneo en pos de no perder la categoría.

Dentro de todos los hechos normales que tuvieron lugar en esta fecha, también hay que colocar la sólida victoria de Lanús, cuya verticalidad no se ve muy a menudo en el fútbol argentino de estos tiempos. El conjunto comandado por los mellizos Barros Schelotto no elige por qué sector de la cancha atacar, simplemente se adapta a la zona donde se encuentra la pelota para elaborar jugadas ofensivas que generalmente terminan con un remate al arco rival. El Granate borró a Arsenal y es el justo líder del Torneo Final.

Por su parte, lo único que parece tener claro San Lorenzo es el deseo de volver a Boedo, porque adentro de la cancha la claridad es nula. Puede que la victoria ante River haya servido como impulso anímico pero en lo futbolístico el conjunto de Pizzi no apuesta por la tenencia, tampoco es vertical, no juega al pelotazo ni tampoco toca corto. Tigre se aprovechó, y a pesar del desgaste físico que tienen sus jugadores por afrontar la Libertadores y el torneo local, logró imponerse gracias al delicado pie izquierdo de Rubén Botta que colocó el penal abriendo el pie cuando muchos otros optan por cruzar el remate.

Así como volaron piedras, también hubo bombazos: el de Rodrigo De Paul viajó sin escalas desde su pie diestro hacia el poste derecho de Pocrnjic para luego inflar la red; sin dudas, el gol de la fecha. Y así como hubo encuentros difíciles de ver por la falta de emociones, también hubo un gran partido en La Plata, donde Newell's lo dio vuelta y profundizó aún más la crisis de Estudiantes, que no gana hace seis partidos.

El fin de semana próximo promete porque habrá un duelo caliente por la permanencia entre Quilmes e Independiente y también se cruzan Godoy Cruz y Lanús, líder y tercero del Torneo Final. Aún no se sabe qué pasará con los hinchas visitantes, pero en caso de que tengan el ingreso prohibido hay dos caminos: el arriesgado, que es camuflarse con los locales, morderse los labios para no gritar goles propios y simular que se festejan los ajenos, o ir a la panadería más cercana, calentar agua y tomarse unos buenos mates en el sillón de casa disfrutando del encuentro. Cada uno elige. Hasta la próxima...

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