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El Comité Ejecutivo de la AFA evaluará este martes establecer como norma que en los estadios haya únicamente público local hasta el final de la temporada.

La solución más fácil. La que no desenmascara negociados entre la Policía y las barras, por ejemplo. Ésa es la que evalúa la Asociación del Fútbol Argentino: prohibir la asistencia al estadio a los hinchas de los equipos visitantes. La medida sería un reconocimiento implícito a que no funcionó ningún organismo de seguridad ni plan para combatir la violencia.

El choque de hinchas de River y Colón en la Avenida General Paz dejó 120 hinchas del equipo de Santa Fe detenidos luego de las agresiones a un micro de River que dejaron como saldo tres heridos. Ése fue el hecho más reciente, pero unas horas antes, el sábado por la noche en San Juan, San Martín y Racing no pudieron terminar su partido porque hinchas del conjunto sanjuanino se treparon al alambrado y comenzaron a arrojar piedras al campo de juego en protesta por el mal rendimiento de los jugadores de Gabriel Perrone.

A lo largo y ancho del país se registran hechos de violencia relacionados con el fútbol y por eso el Comité Ejecutivo de AFA estaría por tomar la decisión de extender hasta la Primera División una medida que ya se cumple en el resto de las categorías del fútbol argentino, donde sólo los locales pueden ver los partidos en los estadios.

Sólo en este semestre hubo múltiples destrozos provocados por barras. En Rosario, durante la semana previa al amistoso entre Newell's y Central hubo actos vandálicos en toda la ciudad y el partido, que hasta último momento no tenía el consenso general de las partes, no pudo concluir por incidentes entre hinchas y policías. En Santa Fe, el público de Quilmes fue desalojado del estadio por la Policía antes de que terminara el encuentro y algo similar ocurrió con la parcialidad de Belgrano ante Newell's, también en Rosario.

Como al parecer no existe un poder tal para detener a este tipo de personas, se opta por un camino que perjudica a muchos inocentes, que sólo van a la cancha para alentar a su equipo y, gane o pierda, se retiran del estadio sin hacer escándalo.

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