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Empate con sabor a poco

En un partido entretenido San Martín y Newell's terminaron 1 a 1. El resultado no benefició a ninguno de los dos. Los sanjuaninos quedaron en descenso directo otra vez.

No se le da a San Martín. El equipo cuyano apuesta por el orden y por el buen trato de pelota pero le falta fortuna para cerrar los partidos. Y Newell's, cómo Vélez y cómo Boca, demuestra que su prioridad no es el Torneo Final.

El encuentro comenzó con ambos equipos buscando el arco rival. San Martín presionaba en el mediocampo y salía bien de contra para que Jorge Luna armara juego y aprovechara el pivoteo de Humberto Osorio y de Diego García. En tanto Newell's intentaba una vez más tocar a ras del piso y buscar el desborde por los laterales. Sin ser arrollador San Martín empezó a dominar las acciones y forzó a Newell's a cometer varias faltas en tres cuartos de cancha. Las oportunidades de la Lepra dependían de centros cruzados, pero estos siempre chocaron con una bien parada defensa sanjuanina. Parecía que se iban al descanso con el 0 a 0 hasta que en el cierre de la primera etapa Luna colocó un preciso pase largo, Osorio tocó de primera y García entró solo para poner el 1 a 0.

Pero no hubo tiempo para disfrutar. En el arranque del complemento Fabián Muñoz aprovechó un quedo de la defensa de San Martín y de arremetida marcó el empate. Si había buenas intenciones desde el inicio del cotejo, el empate de los rosarinos hizo electrizó el juego. Antes de los diez minutos del segundo tiempo Osorio primero y Pablo Pérez después remataron apenas desviado y desperdiciaron la oportunidad de adelantar a sus respectivos equipos. El ritmo siguió intenso, aunque de a poco ambos fueron perdiendo orden. En particular San Martín siguió buscando pero acusó el impacto de la ventaja perdida demasiado rápidamente y los nervios empezaorn a jugarle en contra a la hora de definir, mientras que Newell's encontró un panorama más calmado para armarse y atacar.

Hasta que finalmente con el correr de los minutos la visita se fue conformando con el empate y apostó a capitalizar algún error rival, mientras que el reloj fue corroyendo el ánimo del equipo de Gabriel Perrone. El pitazo final dejó a Newell's pensando en el siguiente partido de la copa y a San Martín preocupado otra vez por el promedio del descenso.

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