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La revelación cordobesa

La revelación cordobesa

El escenario se repite: la revelación del Inicial vuelve a festejar frente a River.

Belgrano de Córdoba sorprendió al fútbol argentino, peleó el Torneo Inicial y se afianzó como uno de los clubes protagonistas en el ámbito local.

Entre fernet y cuarteto, Barrio Alberdi fue una fiesta ininterrumpida durante el último bienio. Desde el desembarco de Ricardo Zielinski en Córdoba, Belgrano adoptó la épica como costumbre, ridiculizó a las quimeras y se convirtió en la máxima revelación de la Argentina. Remontó una desventaja sideral en la B Nacional producto de una segunda rueda histórica, clasificó a la Promoción, ascendió en el partido más trascendental de la historia del fútbol argentino, se afianzó en primera pese a la carnicería que representa el sistema de promedios, gestó dos campañas memorables y luchó por el último Torneo Inicial hasta su epílogo.

“A nosotros nos tocó siempre dirigir desde la austeridad”, reflexionó Zielinski en una jugosa entrevista en la última edición de Él Gráfico. Cuando asumió hace exactamente dos años, el panorama era desalentador. “Fracasa el que no intenta”, afirmó en su presentación. Con objetivos paulatinos y tangibles, Belgrano fue materializando faenas que se asomaban imposibles hasta cosechar la mejor campaña de su historia en primera en los últimos seis meses.

Cuarto en el Apertura 2011, el Mario Alberto Kempes observó cómo su máxima figura partía rumbo a tierras italianas, tentado por los euros del Viejo Continente. Franco Vázquez, fundamental en el ascenso y bandera de la identidad futbolística del Pirata, cruzó el charco para vestir la coqueta camiseta rosa del Palermo. Su despedida supuso, nuevamente, dirigir desde la austeridad la lesión de César Pereyra, el otro emblema ofensivo del celeste, como agravante. Cuando la debacle parecía inminente, Zielinski reinventó a su Belgrano.

Fue sintomático su debut en el Torneo Inicial. Nuevamente el Monumental de Núñez se rindió a sus pies. Recién ascendido, el Pirata le asestó otro cachetazo a domicilio con goles de Lucas Melano y César Carranza. El triunfo como símbolo de la continuidad de un trabajo exitoso, una vez más. Por si fuera necesario, los resultados legitimaron un proceso monumental: festejó diez victorias, empató seis partidos y sufrió tres derrotas. Rival incómodo para los gigantes, igualó con San Lorenzo, venció a Racing, profundizó la crisis de Independiente y bailó a Boca.

Alejado de los flashes, Zielinski construyó un equipo a su imagen y semejanza. Con personalidad, pragmático, simple. Con un libreto criticado por los paladares negros que exigen la belleza y estética como filosofía irrenunciable, convirtió Barrio Alberdi en un reducto inexpugnable (seis triunfos, tres empates y tan solo una derrota) e hizo pata ancha fuera de casa. Peleó hasta el final por el Torneo Inicial apoyado en su columna vertebral liderada por Guillermo Farré, pero el traspie frente a Lanús lo dejó afuera. Aun así, cerró con 36 puntos su campaña e igualó el récord cordobés de Talleres de Córdoba en el Apertura 2001. Olave, el propio Farré, la aparición de Melano y la consolidación de sus sistema colectivo que altruista son los puntos más destacados de su campaña.

Ricardo Zielinski es el hombre detrás de la revelación. En su presentación frente a River en el próximo Torneo Final se convertirá en el entrenador más longevo en su cargo, con 83 encuentros ocupando el banco de suplentes de la B. La ilusión de Barrio Alberdi, más allá de los nombres propios del plantel, depende del “Ruso” que, al menos por ahora, continuará en Belgrano para acrecentar el mito cordobés.

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