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Boca le regaló un triunfo a Schiavi

En la última jugada del partido, Nicolás Blandi facturó de cabeza y consumó un triunfo agónico que Boca le regaló a un emocionado Schiavi.

Era una tarde especial, llena de ídolos. Martín Palermo y Roberto Abbondanzieri volvían a La Bombonera para reencontrarse con la hinchada Xeneize. Allí los esperaba Rolando Schiavi, quien jugaría su último partido con el manto azul y oro. Solo faltaban dos de los grandes ídolos de la última era: Juan Román Riquelme y Guillermo Barros Schelotto. Guillermo, DT de Lanús, no hubiera podido jamás acudir a la cita. Román, en la casa, solo estuvo presente en espíritu: los hinchas corearon estruendosamente su nombre, como grito de guerra frente a Julio César Falcioni y Daniel Angelici.

Boca ganó y eso, tal vez, sea lo de menos, porque su suerte ya estaba echada: clasificado a la Copa Libertadores, solo era un trámite que oficiaría de fiesta para despedir a Rolo Schiavi. Godoy Cruz, partner, casi arruina la celebración: jugaba mejor que Boca y se había adelantado en el marcador con gol del panameño Armando Cooper. Pero en un ratito lo dio vuelta el Xeneize: Pol Fernández fulminó a Ibáñez para empatar el trámite y Nicolás Blandi, en la última jugada del encuentro, desató la locura con un cabezazo triunfal.

Fue una tarde de furia y algarabía. Tras un primer tiempo en el que fue superado por Godoy Cruz, la hinchada aniquiló a Falcioni, quien post partido dejó la sensación de que no rubricará su continuidad. Primero corearon el famoso "Riquelme, Riquelme" como grito de guerra ante la injusticia. Después, directamente cargaron contra el entrenador: "Falcioni, hijo de p...". Y más tarde, contra el presidente al grito de "Angelici botón, Angelici botón".

Las sensaciones en el final del campeonato resultan encontradas. Boca sumó 33 puntos en el torneo, clasificó a la Libertadores y promovió a varios pibes que son el futuro inmediato del club. Pero el fin de una era parece haber llegado, una era que resultó exitosa desde los resultados pero que fue una guerra continua.

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