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Gracias a un Chuky endemoniado, Vélez fue campeón, aunque River colaboró ganándole a Lanús. El Rojo perdió con San Lorenzo y sigue cayendo, y Arsenal despertó del sueño a Boca.

Vélez jugaba ante Unión, el último y todavía virgen de triunfos en el semestre, en Liniers y con la posibilidad de ser campeón. Pero también jugó contra Lanús, que en realidad estaba en Núñez, otro barrio porteño, enfrentando a River. Además, en el José Amalfitani hubo rivales que son difíciles de vencer en estas circunstancias, como el nerviosismo y la ansiedad, que siempre juegan para el rival cuando uno se sabe superior y está convencido de que terminará ganando.

Pero Ricardo Gareca y sus muchachos le dieron otro cachetazo al fútbol argentino. Sin figuras rutilantes pero con un reciclado Federico Insúa y un afinado Chuky Ferreyra llegó a lo más alto, a la cima del fútbol argentino. Es injusto no mencionar al resto de los jugadores, porque cada uno aportó lo suyo, aunque a todos los se los puede agrupar dentro de una misma bolsa a la que se le puede colocar un rótulo que diga "Tranquilidad y calidad". Porque éso es jugar en Vélez, un club en el que los dirigentes dirigen, los cancheros se ocupan del césped y los jugadores sólo tienen que ocuparse de mantener la mente en el juego.

La irregularidad de la mayoría de los equipos está plasmada en los números: pocos pudieron mantenerse como Vélez a lo largo de todo el semestre y por eso hubo fechas con más de 30 goles y otras con menos de 20. En este caso fueron 26, pero sólo hubo tres que sirvieron para definir el torneo: los dos de Ferreyra y el de Rodrigo Mora, que sepultó la chance de Lanús de llegar con vida a la última fecha.

Por haber sido campeón, Vélez es el equipo de la fecha y su partido ante Unión fue el más destacado de la jornada, que tuvo recuperaciones de Racing y Newell's y una caída de Boca luego de dos victorias contundentes. Indudablemente, también el premio al mejor jugador se lo lleva alguien del campeón: Facundo Ferreyra, que con el doblete quedó en la cima de la tabla de goleadores con 11 tantos junto a Ignacio Scocco con una fecha por jugarse. En la derrota ante Boca, Chuky tuvo una clara y no la metió, pero lejos de bajonearse, buscó revancha y vaya si la encontró, convirtió tres en los últimos dos juegos.

El mejor gol: a pesar de la buena definición de Ferreyra en el segundo tanto, contra la estética no se puede discutir por más consagración que haya de por medio y por eso el mejor gol de la fecha fue el que Luis Fariña le convirtió a All Boys. El volante de Racing cuenta con una habilidad en espacios reducidos poco frecuente en el fútbol argentino de estos tiempos y esta vez lo demostró dentro del área chica y rodeado de piernas rivales. Tras un centro bajo exigido de Luciano Vietto, Fariña controló con un balance hacia la izquierda, después enganchó con el pie derecho para ese lado y con el mismo botín la empujó antes de que Cambiasso lo dejara sin ángulo.

En Núñez volvió Ramón, pero al palco, porque empezará a trabajar a partir del martes. Sin embargo, antes del partido pisó el césped y la gente ya le brindó su apoyo incondicional (hasta que los resultados digan lo contrario). Poco le importaron al equipo las banderas en francés -¿para Trezeguet?- que con un cabezazo de Mora, el delantero más bajito del plantel, hizo explotar a un Monumental que era una caldera y de paso le arruinó la chance a los mellizos Barros Schelotto de poder estirar la definición hasta la última fecha.

Después de dos victorias contundentes que fueron aprovechadas por una parte de la prensa para instalar la posibilidad de que Falcioni continúe en Boca, el Xeneize volvió a la irregularidad que tuvo en todo el semestre y perdió, de nuevo, contra Arsenal, que ya lo había amargado en la final de la Supercopa. Después de haberle ganado a Vélez y Racing, que en ese momento aspiraban al título, el equipo fue apático y el conjunto de Alfaro se filtró por las grietas como agua. Para colmo, Campestrini le atajó un penal a Schiavi, que el próximo domingo se retira del fútbol y se sumará al cuerpo técnico de Palermo. En la última, el equipo de La Ribera recibe al Godoy Cruz de Martín Palermo, con el fantasma de Juan Román Riquelme dando vueltas y las declaraciones de Carlos Bianchi, que siempre son utilizadas para inducir un supuesto retorno al trabajo, flotando en el aire. El que quiere morbo, que vaya a La Bombonera. Los condimentos están.

El que tiene exceso de un aderezo poco recomendable es Independiente, cuya situación está cada vez más picante. Esta vez perdió con San Lorenzo, rival directo en la lucha por la permanencia, y Hernán Fredes reaccionó ante los cuestionamientos de un hincha en la puerta del hotel. El Tolo Gallego saltó en defensa del 10 pero varios se metieron a separar y por suerte no hubo escándalo mediático. Lo mejor que le puede pasar al Rojo es que termine este torneo para que su técnico pueda diagramar una pretemporada que le cambie el chip a los jugadores y comiencen el año mentalizados de que lo mejor que pueden hacer para evitar el descenso es intentar desplegar un buen fútbol que les permita ganar con frecuencia. Si logra eso, por decantación, el equipo de Avellaneda peleará el campeonato.

El Inicial ya se definió, Boca y Newell's están adentro de la Libertadores 2013 y la última fecha sólo servirá para la estadística, salvo para quienes necesiten puntos que engrosen su promedio, que son varios. El calor está llegando y el torneo se está acabando. Hasta la próxima...

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