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Insúa, la figura postergada del campeón

Insúa, la figura postergada del campeón

Federico Insúa es titular indiscutido en Vélez / GettyImages

El Pocho fue el encargado de que todo su equipo juegue mejor. En un fútbol con cada vez menos enganches, Gareca apostó por él y logró así una identidad de juego.

Se habla de los goles de Ferreyra, también de la inteligencia de Gareca. Se habla de la fortaleza de los defensores y de la personalidad de los juveniles. Pero el campeón tuvo una figura que, por estar acostumbrado a ganar torneos, se le ha restado importancia. Ese es Federico Insúa.

Vélez encontró en el Pocho al hombre que le ha dado el volumen de juego que lo llevó a lucirse casi todo el torneo (hasta en las derrotas, como con Boca). Fue él quien entendió que, en un fútbol cada vez más físico pero a la vez conservador, la diferencia se hace tratando de unir las líneas de jugadores de manera inteligente: usando la simpleza más que la velocidad, jugando sin el balón tan intensamente como sin él, priorizando la paciencia por sobre la desesperación.

El campeón con Independiente en 2002 y con Boca en 2005 y 2006 fue el refuerzo que, silenciosamente, le dio una identidad de juego al Fortín. Nadie esperaba mucho de él, es la realidad. Se sospecha que si hubiese arribado a Boca, no hubiese tenido el mismo rendimiento, por edad, por cargar con una larga trayectoria encima, y por el peso que tiene el Xeneize. En un fútbol en donde los entrenadores son conscientes de que si pierden tres partidos seguidos deben irse y que la reacción a ese miedo es colocar dos líneas de cuatro jugadores para evitar goles en contra, Gareca se destacó por apostar a otra cosa. El Tigre colocó a Insúa como referente en todos los ataques. Peruzzi y Bella han sido revelación del Inicial en gran medida por su perfecta conexión con el Pocho. Ferreya (11) y Pratto (6) suman 17 goles entre ambos, también por la astucia del 10 de colocar balones donde no muchos pueden en este fútbol. Pero claro, desde hace tiempo Vélez es la institución políticamente más ordenada, y por eso, el respaldo que tienen los entrenadores que pisan Liniers es diferente: se pronuncia la palabra “proyecto”, no para decorar la asunción de un nuevo DT sino como una verdadera filosofía de conducción de un club. Y Gareca lo comprendió: supo siempre que era libre de arriesgar si su razón se lo pedía.

Desde la salida de Juan Sebastián Verón de Estudiantes –quien no es enganche de posición, pero sí de espíritu- y Juan Román Riquelme de Boca, Insúa junto a Miguel Caneo de Quilmes son los únicos “enlaces” clásicos del fútbol argentino. Los resultados manifiestan que el andar del equipo del sur fue alentador hasta que se lesionó el Chino y el desempeñó del Pincha a caído desde el alejamiento de la Bruja. No es obra de la casualidad.

Insúa, el enganche tapado, la figura postergada, es el principal responsable de que su equipo perciba que jugar “bien” era el medio para obtener resultados, y por qué no, títulos también.

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