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Vélez perdió y Lanús que está on fire lo alcanzó. Racing goleó e igualó a Newell's, que también cayó. Quedan tres fechas y hay seis candidatos. El inicial, a punto caramelo.

¿Hay deuda de juego? En varios partidos sí. ¿Hay pocos goles? También. Pero si hay algo que le sobra al fútbol argentino es emoción. Es cierto, no hay que conformarse porque esta paridad no se debe a que hay muchos equipos en un gran nivel, pero quedan sólo tres fechas y hay seis equipos que pueden salir campeones. Dos partidos cruzaron a cuatro de los candidatos al título y los resultados le pusieron más pimienta a la definición: Boca le ganó a Vélez en Liniers y Lanús madrugó a Belgrano en el Barrio Alberdi. Además, All Boys sorprendió a Newell's en el Coloso y Racing goleó a Quilmes y se subió al segundo puesto de la tabla.

Luego de dos fechas se llegó a los 20 goles y tras una fecha plagada de empates, en esta hubo sólo dos y únicamente la igualdad entre River y Argentinos no tuvo goles. De los nueve encuentros restantes, cinco fueron victorias locales y tres visitantes. El nerviosismo de los tiempos de definición quedó plasmado en la cantidad de tarjetas rojas, ya que en esta jornada ocho jugadores fueron a la ducha antes de tiempo.

El partido: color, un estadio repleto y un clásico de los más calientes del fútbol argentino. Colón y Unión protagonizaron el partido de la fecha, a pesar de que un grupo de vándalos quiso robarse protagonismo rompiendo el alambrado, pero dejando lo extradeportivo de lado, en el rectángulo se vio un encuentro apasionante que terminó con el Sabalero imponiéndose gracias a la zurda mágica de Mugni y al optimismo de Gigliotti, que si erra una, va rápidamente en busca de la revancha y siempre termina festejando.

Fue de ida y vuelta y se jugó con el corazón, pero en los momentos donde abunda la pierna fuerte, los habilidosos con carácter la piden más que nunca y marcan la diferencia. Eso hizo Mugni, que no se escondió a pesar de lo caliente que estaba el partido y sobre el final del primer tiempo coronó una gran jugada colectiva con un zurdazo pegadito al palo.

El equipo: luego de una trabajosa victoria en Mendoza ante Godoy Cruz, Racing tenía una chance inmejorable de prenderse más que nunca en la lucha, pero tenía que doblegar a un Quilmes que en los primeros minutos lo presionó tanto que lo hizo sufrir. Pero después aparecieron los chiquilines Fariña y Centurión y se acabó la historia. Puro vértigo, velocidad extrema y gambeta endiablada, algo que sumado a la movilidad de Vietto por todo el frente de ataque fue un combo explosivo para la defensa del Cervecero.

Fueron cuatro goles, dos en cada tiempo, los que hicieron delirar a los hinchas en el Cilindro e inyectaron combustible en el tanque de la ilusión por el título. Ahora se viene Boca en La Bombonera y el equipo de Zubeldía deberá demostrar si está en condiciones de luchar mano a mano con otro de los candidatos.

El jugador: Luis Fariña. Tuvo su segundo partido consecutivo como titular en la Academia y con su rendimiento postergó a Camoranesi, a quien muchos pedían como titular para que manejara el mediocampo. Tardó quince minutos en entrar en juego el juvenil volante, pero una vez que lo hizo se transformó en ese jugador que necesita Zubeldía en la línea media para que Vietto y Centurión no tengan que retroceder en busca de la pelota. Vertical, atrevido, desfachatado y rebelde son algunos de los calificativos que aplican para describir a un jugador que pinta para promesa.

El gol:
sólo 25 segundos le bastaron a Lanús para ponerse en ventaja ante Belgrano con una jugada colectiva que tuvo lugar por una banda, pero se definió por la otra. Posiblemente la desconcentración haya jugado un papel importante en la defensa del equipo cordobés, que atenta a lo que sucedía con Regueiro por la izquierda, no prestó atención a la subida de Pizarro por la derecha, que tras un pase preciso del uruguayo definió, como indican los manuales, al palo de donde provenía la pelota. Lamentablementeel Inicial se comió a dos entrenadores más: Rubén Forestello y Omar Asad. El primero, dejó su cargo luego de que Atlético perdiera ante San Lorenzo, mientras que el Turco, ya sin el respaldo de la dirigencia arregló su desvinculación de Godoy Cruz tras la goleada ante Arsenal.

Lamentablemente, el Inicial se comió a dos técnicos más y ya son ocho los que empezaron sentados en el banco y no lograron terminar el semestre en sus equipos. Rubén Forestello dejó su cargo en Atlético luego de cuatro partidos sin victorias y una campaña que tiene a la Crema entre los últimos cinco en la tabla. Por otra parte, Omar Asad, ya sin respaldo de la dirigencia, arregló su salida de Godoy Cruz tras siete partidos sin ganar.

De los cinco grandes, Boca y Racing están prendidos en la lucha por el título, mientras que Independiente, San Lorenzo y River tienen que sumar para escaparle al descenso. El Rojo volvió a perder y esa remontada que había iniciado con la llegada de Gallego cesó; los jugadores no responden de forma individual y el equipo no funciona. Gallego deberá meter mano. El Ciclón festejó su vuelta a Boedo con una victoria ante Atlético de Rafaela y de a poco parece ir encontrando su camino. Ya no está en zona de descenso y un buen cierre de campeonato sería una bocanada de aire fresco en una temporada que sin dudas será difícil para los de Juan Antonio Pizzi.

El que no levanta cabeza es River, que no gana hace dos fechas y de los últimos cuatro empató tres veces 0-0. En el Monumental y ante Argentinos jugó mal, tuvo sólo dos cabezazo sde Funes Mori y pudo haber perdido pero el conjunto de La Paternal no tuvo puntería y tampoco está pasando por un gran momento.

Se vienen tres fechas cargadas de emociones y hay varios equipos que no pelean por el torneo pero serán jueces en el sprint final hacia el título, como Unión, que enfrenta a Newell's, Vélez y Racing, All Boys que también se medirá con estos dos últimos y Estudiantes, que se cruza con Lanús y Belgrano. La fecha pasada terminó con un Boca que parecía despedido del campeonato, pero una victoria acompañada por otros resultados lo vuelve a poner en discusión. Quizá la próxima fecha defina algo, como también puede suceder que nada cambie, sólo resta esperar. Hasta la próxima...

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