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Ricardo Centurión es el blanco preferido de los defensores rivales pero a pesar de eso no se achica y asegura que juega más motivado.

No suele meter tantos goles como Vietto, pero si hay un hombre desequilibrante en Racing, és es Ricardo Centurión. Ya en el Clausura pasado, cuando debutó en Rafaela contra Atlético, el fútbol argentino vio nacer a un jugador distinto. Pidió la pelota como si fuera un experimentado y se bancó las patadas como un señor, a pesar de no haber llegado aún a las dos décadas de vida.

Los rivales lo buscan constantemente, no sólo para intentar intimidarlo, sino que también es el único recurso que tienen para poder frenarlo. "No le tengo miedo a que me lleguen a romper. Si a mí me pegan me gusta más. Yo me levanto y no tengo drama, voy de nuevo", confesó en diálogo con Rock and Closs. Tiene el respaldo de sus compañeros, quienes constantemente critican a los árbitros que no lo protegen de la violencia de los defensores, que además de darle en las piernas, le apuntan a la cara, como Cubero y Echeverría. "No sé que se les pasará por la cabeza, eso no me influye en nada, es más, me da más ganas de seguir encarando", aseguró el volante de Racing.

Igualmente, que sea el mas desequilibrante de La Academia no lo nubla y sabe que tiene mucho por mejorar, sobre todo en el cierre de las jugadas, algo que sus compañeros le recriminan, porque en varias ocasiones retiene la pelota por demás. "Yo en mi caso hago autocrítica e intento no apurarme, pero eso con el tiempo se va a ir modificando", aceptó, y además agregó: "Tengo que estar más tranquilo en la definición. Yo me recrimino en querer sumarle cosas a lo que tengo".

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