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En una extensa charla con Goal, el arquero emblema de Belgrano de Córdoba habló de todo: de las cualidades de equipo, de la hinchada, del entrenador y de su sueño de Selección...

Es uno de los mejores arqueros del fútbol argentino y luego de atravesar muchos momentos delicados como descender o perder promociones, hoy disfruta del presente de la institución que ama. Su apellido es una marca registrada en el Pirata cordobés y su estilo bajo los tres palos es un sello de los Celestes. Un líder positivo, un futbolista con mentalidad ganadora y una persona coherente con lo que dice dentro y fuera de la cancha. Lleva el fútbol en la sangre y lo demuestra exponiendo con argumentos todos sus pensamientos. Hace más de un año que ataja en un altísimo nivel y mantiene una de las vallas menos vencidas del torneo, por lo que no sería descabellado pensar que alguna vez, además de defender la casaca celeste, tenga la oportunidad de ponerse la celeste y blanca. En la semana posterior a una resonante victoria ante Boca y la consolidación de un equipo en los puestos de vanguardia, Juan Carlos Olave en un imperdible mano a mano:

¿En que se sustente este equipo de Belgrano que derrota a los poderosos?

Nosotros sabemos que para ganar, tenemos que jugar siempre al 100%, se juegue bien o se juegue mal, tenemos que entregar el 100% en cada partido. Conocemos nuestras limitaciones, pero también explotamos al máximo nuestras virtudes.

Porque a Boca se le ganó con autoridad…

Estábamos muy bien, pese al primer gol en el arranque, supimos mantener la tranquilidad y jugamos un segundo tiempo bárbaro. Hicimos un muy buen planteo, y Boca no se pudo reponer. Creo que le buscamos la forma para tratar de desenfrenar al rival y no ir desesperados a buscar el empate. En el primer tiempo ellos jugaron mejor y podía ser más factible que metan el segundo gol a que nosotros empatemos. Cuando logramos equilibrar el juego y cubrir bien todas las líneas en el campo, nos sentimos mucho más cómodos y llegó el empate. Con la igualdad se levantó considerablemente el ánimo del equipo, y bajó el ánimo de Boca. Ya en el segundo tiempo, de entrada salimos a buscar el triunfo y conseguimos rápido el 2-1. Y después creo que justificamos muy bien la victoria.

¿Cuán importante es la hinchada de Belgrano para esta fortaleza que tiene como local?

El hincha de Belgrano siempre es uno de los pilares. Hay partidos que son durísimos y que logramos salir adelante por empuje del público. Nosotros vivimos momentos muy duros en los últimos años y la hinchada siempre estuvo.  Por ejemplo en momentos que se jugaban partidos por ascensos y promociones, que estuvimos muy cerca como ante Racing y Rosario Central pero se perdieron. Muchas veces ganamos, pero otras tantas hubo que bancarse las malas. Y la gente tuvo paciencia.

Hablamos de la paciencia del hincha de Belgrano en las malas. En momentos como el actual en el que están entre los de arriba: ¿Que se le pide al simpatizante?

Paciencia (risas)... que disfruten. Nosotros, lógicamente, no le vamos a decir que no disfrute. Pero tratamos de marcarle a la gente cual es el camino. Yo lo he vivido como hincha y como hincha te digo que quiero verlo a Belgrano lo más alto de todo, jugando el mundial si es posible. Eso te lo digo como hincha. Ahora, como jugador tengo que ser realista y saber donde estamos parados. Y tratamos transmitirle eso a la gente, que tenga tranquilidad. Nunca vamos a dejar de intentar ir por algo más. Pero para ir por algo más, primero tenemos que cumplir los  pasos para cumplir el primer objetivo: salvarnos del descenso. ¿Cómo se llega? Sacando puntos. Somos de la idea de salir a ganar todos los partidos, después las circunstancias del juego te marcan una u otra cosa. Si seguimos sumando en todas las fechas, posiblemente nos encontremos en una posición expectante al final. Y ahí si, nadie va a renunciar a nada. La ilusión y el sueño también la tenemos. Pero la realidad nos indica que hoy el primer objetivo todavía no lo hemos cumplimos.

En la cancha se te va el hincha por momentos, que eso parece positivo porque se transmite al equipo y la gente…

Lo vivo así. ¡Ojo!... A veces es un error porque me paso de rosca y lo debo corregir. Lo que pasa es que para sentirme cómodo en un partido, tengo que vivirlo intensamente. Si no lo vivo así, no puedo sacar lo mejor de mí. Lo siento así, y lo hago en función de lo mejor para el equipo. A veces esa forma de expresarme ha sido errónea y puse nervioso a algún compañero. Pero es mi manera de ver el fútbol. Y por eso siempre me sentí mejor en los clubes donde tengo un cierto cariño por la camiseta. Como me pasa en Belgrano, o como me ocurrió en Gimnasia, donde me encariñé mucho con el club también. Me crea una responsabilidad y esa responsabilidad me pone cómodo. Lo vivo así desde que tenía  8 años y no creo que a los 36 lo pueda cambiar.

¿Cuáles son las cualidades que tiene este Belgrano exitoso?

Ante todo, humildad. Porque este es un club que más allá del momento que se atraviesa, de esto que tenemos acá (señala el predio) que hoy es fantástico, a lo largo de la historia Belgrano ha sido un club sufrido en todos los estamentos: en lo deportivo, institucional… en todo. Hoy es un club donde que goza de muy buena salud y tiene una proyección importante. Esa proyección va de la mano con lo deportivo, por eso nosotros recalcamos siempre el hecho de consolidarnos en primera división. Es muy importante para el club. No solo en lo deportivo sino en lo institucional. Y siempre hemos mantenido la humildad, acá no vas a ver que nosotros nos estemos jactando de un momento bueno que le ganamos a uno o le ganamos a otro. Tratamos de mantener la humildad que hemos tenido siempre en los malos y en los  buenos momentos. Por eso te resumo las cualidades en humildad, convicción y entrega para desarrollar lo que nos pide el técnico, que en este caso es el Ruso Zielinsky.  Estamos convencidos de lo que el pide y vamos para adelante. La entrega es fundamental. El que no tiene entrega en Belgrano no dura mucho.

Si no, habrá un referente como Olave que lo marca…

No solo Olave, la misma gente del club que nos rodea como los auxiliares que están en el día a día con nosotros que son parte nuestra. Ellos también tienen clarito el mensaje. Y los que llegan, lo entienden a la perfección. Pregúntale a los chicos nuevos. Los técnicos de inferiores que vienen a trabajar con nosotros, el cuerpo médico,  los utileros… todos saben muy bien los valores para jugar en Belgrano. Es una forma de compartir y de vivir que debemos respetarnos entre todos. Y la forma de respetarnos es dando lo que te decía con humildad, convencidos y entregarnos al máximo. Porque de lo que nosotros hacemos adentro de la cancha depende el trabajo de muchos, entonces de esa manera tratamos de tomarlo y transmitirlos a todos.

¿Cómo es el Ricardo Zielinsky entrenador?

Es muy tranquilo. Un técnico que elige los momentos para decir las cosas. Una persona que tiene claro lo que pretende. Cuando llego acá por primera vez, nosotros creíamos que no nos conocía y él tenia un diagnóstico preciso de lo que nos venia pasando. Se empapó de lo que era Belgrano, fue conociendo y abrió la oreja. Porque es importante al llegar al club con cierta idiosincrasia, saber escuchar, a quien escuchar y entonces Ricardo fue conociendo lo que era Belgrano.

¿Al estilo Bielsa había hecho un estudio previo?

Claro. Lo había analizado todo, nos había visto. Coincidía totalmente lo que nos pasaba a nosotros, con lo que él  veía desde afuera. Porque en ese momento él estaba en otro club. Es un tipo que te deja participar, que es parte del grupo. Con su cuerpo técnico, también tenemos una relación bárbara entre todos. El Ruso deja al jugador crecer y aplica ley pareja para todos. Es decir, un entrenador que le ha dado una oportunidad a todos, porque todos han participado. Casi todo el plantel. Le da la importancia que se merecen todos los jugadores, porque esto no solo depende de once, sino de un plantel bien conformado. Y bueno fuimos formando un equipo, que en base a todo de lo que dijimos antes fue logrando resultados. Ahora la calve está en poder mantenerlo y ese es el desafío que tenemos todos.

Se nota que sos un tipo muy creyente… ¿Qué importancia tiene en tu ánimo el tema de llevar a Rodrigo siempre en tu camiseta?

Rodrigo para mi más allá del parentesco que tengo con él (primo-hermano) y de lo que yo lo conocía. Es un tipo que le caía bien a cualquiera, más allá de su locura y de su carácter, porque tenía su carácter. A mi me pegó mucho su fallecimiento, tengo el mejor de los recuerdos y seguramente Dios lo tiene con él. Yo le pido siempre a Dios, no lo tengo a Rodrigo como un santo. No es un santo, es un Ángel, un soldado de Dios. Mucha gente se cree que yo le pido a Rodrigo cuando rezo arrodillado, pero no: le pido a Dios. Que después Dios lo mande acá a que nos de  una manito, seguramente, y vendrá chocho...

Más allá del parentesco compartían la pasión por Belgrano, ¿qué tipo relación los unía?

Siempre nos llevamos muy bien. Yo lo quería mucho y le tenía una admiración muy grande como cantante. En el momento que él murió, no pude ir al velorio, porque fueron mi viejo y mi hermano. Yo me tuve que quedar en Córdoba porque repartía diarios y tenía que cubrir yo el lugar ya que era fin de semana, cuando más se venden los diarios y no había forma de dejarlo. Entonces me quedé con esa sensación fea de no poder despedirlo. Entonces, después cuando se me dio la posibilidad de volver a Belgrano, pensé en uno de los sueños de él que era jugar para Belgrano. Yo sé lo hincha de Belgrano que era. Entonces, prometí que iba a hacerlo entrar a la cancha  de alguna manera. Primero lo usaba en una camiseta debajo del buzo, y después logré que me hicieran la camiseta con la imagen. Y de ahí en más, por todos los clubes que pasé, le pedí a la dirigencia que me dejara usarla y nunca tuve problemas, salvo en River. Pero la pude usar hasta en España cuando jugué en el Real Murcia.

¿Cómo fue debutar en Primera en el 2001 a los 25 años ante a Boca?

En ese momento iba a la cancha y había luchado muchos años para jugar en la Primera. Y se dio en esa ocasión. Con los nervios lógicos de esa situación, me dije... “Esto es así: juego bien hoy o la semana que viene estoy vendiendo diarios con mi viejo”. Y jugamos un partido espectacular que le ganamos a Boca en la Bombonera que venía de ser campeón del mundo. Y bueno, se dio que pude seguir y no volver a vender diarios. Ese torneo (apertura 2001) fue el mejor de la historia de Belgrano hasta el del año pasado.

Y hoy estamos acá… tenés 36 años, una buena edad para un arquero y hace tiempo mostrás con regularidad un muy buen nivel. Con sólo mirar los números, se deduce que sos de los mejores del torneo, con una de las vallas menos vencidas y en un equipo como Belgrano al que lo atacan bastante sólo recibiste 7 goles en 10 fechas... ¿Hay anhelo de Selección Argentina?

Yo anhelo... tengo todos los anhelos. Sigo manteniendo todos los sueños como futbolista que te puedas imaginar. No porque tenga 36 años me acomodo a una situación diferente. No. El día que yo no aspire a lo máximo, me voy a mi casa, busco otro trabajo, tomo mate con mi señora o lo que sea… Los anhelos los tengo todos. Vos me preguntas si sueño con jugar alguna vez con la Selección y te respondo que sí, como lo tuve siempre. No sé si se dará o no. Voy a luchar para dar lo mejor en mi equipo para mantener un alto nivel y se me llega la citación algún día, me encuentre bien y si se puede cumplir el sueño, sería fantástico.

¿Te sentís capacitado por el buen rendimiento que llevas desde hace un tiempo?

Seguro que me siento capacitado. Después no sé la evaluación que harán sobre mí a los que le corresponde realizar la convocatoria… al técnico, sus ayudantes… hay que ver. Son muchas cosas, las prioridades que tiene un entrenador, las necesidades, los gustos y una serie de motivos diferentes a los que uno puede llegar a pensar. Ellos tienen sus argumentos para convocar o no a tal jugador.

Y en tu caso no es un prejuicio tener 36 años…

Por supuesto que no. Pienso que un buen futbolista no se mide por edad, sino por el rendimiento. Y el rendimiento es presente. No es pasado ni futuro. Es presente. Porque muchas veces se piensa en el futuro, pero en la selección y en los clubes no hay futuro, los objetivos se tienen que lograr día a día. El futbol es presente, lo de ayer y mañana no existe. Vení, entrena y prepárate para el próximo partido que hay por delante. Yo tomo el fútbol de esa manera. Los sueños no los voy a perder nunca mientras juegue. El día que vea que no pueda luchar por lo que quiero, tendré que pensar en dar un paso al costado y dedicarme a otra cosa.

Entonces hay Olave por mucho tiempo…

Hoy por hoy pienso en jugar, mantenerme de la mejor manera y entrenar al máximo para conservar un nivel alto acorde a lo que el equipo necesita.

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