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El delantero de River marcó un tanto por primera vez desde que su equipo volvió a Primera y disipó las dudas de aquellos que no lo consideraban apto para la máxima cateogoría.

Cuando se concretó su llegada a River, en diciembre del año pasado, David Trezeguet tuvo que soportar los prejuicios de todos aquellos que lo consideraban terminado por la poca actividad que había tenido en el Baniyas de Emiratos Árabes.

Sin embargo, la calidad estaba intacta y el exquisito delantero francés tapó las bocas de sus detractores con lo mejor que sabe hacer: goles. Fueron 13 en 19 partidos los tantos que metió en su primer semestre con la camiseta del Millonario, incluido uno en el partido de la última fecha del Nacional B, que contribuyó en la victoria ante Almirante Brown, gracias a la cual El Monumental festejó la vuelta a Primera División.

Pero la clase de Trezeguet abarca mucho más que un campo de juego y su incorporación al plantel hizo que muchas cosas cambiaran: desde la alimentación hasta la mente de algunos jugadores jóvenes que salían a la cancha con la mente en una transferencia al mercado europeo. Volviendo a lo estrictamente futbolístico, su presencia en cada entrenamiento potencia al resto de sus compañeros, que todos los días tienen la fortuna de ver y aprender de la excelsa clase que tiene el francés para definir.

Justamente eso es lo que no había podido demostrar en las primeras cinco fechas del Torneo Inicial, durante las que nuevamente tuvo que escuchar rumores del estilo de "no está para jugar en Primera, la B es otra cosa". El derecho a expresar las opiniones personales es libre pero debería existir una cláusula moral en las personas que las induzca a analizar cualquier situación con más profundidad antes de emitir un juicio. Es ridículo pensar que un jugador que puede tocar la Copa del Mundo (la ganó en 1998) no está al nivel de la máxima categoría del fútbol argentino, cuando si hay algo que le falta a la liga es justamente nivel.

Hasta Ricardo Caruso Lombardi, el hombre de los mil escándalos, se atrevió a poner en duda la condición de Trezeguet, luego de que el atacante criticara el planteo defensivo de San Lorenzo en cancha de River. Cualquiera que entienda algo de fútbol sabe que es complicado ser el centrodelantero de un equipo que no llega con frecuencia al área rival, lo que le sucedió al equipo de Matías Almeyda en gran parte de lo que va del torneo. Sin embargo, así y todo, como se trataba de "el gran Trezeguet", llovían críticas.

No obstante, el fútbol y Trezeguet se encargaron de poner las cosas en su lugar, porque con el optimismo que todo delantero debe tener, el francés no se resignó y esperó que la pelota superara a Heinze, y con una volea hizo explotar a los hinchas hinchas del club de Núñez, que con su grito dejaron sordos a todos aquellos intrépidos que tuvieron la osadía de cuestionar a David Trezeguet.

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