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Unión y San Martín de San Juan siguen vírgenes en la tabla de posiciones. Independiente aún no gritó ningún gol en el Torneo Inicial. Y el cero sigue cobrando víctimas.

Cero es nada. Es no, es nunca, es nadie. Cero es ausencia. Sin embargo, el cero puede ser un problema grande cuando se pegotea en la tabla de posiciones para marcar el puntaje o los goles convertidos.

Ahí empiezan los dramas en este fútbol tan amigo de celebrar un "proyecto a largo plazo" en las palabras y de tirarlo a la basura si los resultados no acompañan. Solamente cuatro fechas se jugaron en este Torneo Inicial y el cero ya se cobró su primera víctima.

Cristian Díaz cayó bajo el peso del cero que se aposentó en los arcos de Newell's, Vélez, Racing y Arsenal. Independiente no pudo quebrarlos, lleva 445 minutos sin convertir de local y aunque falten 34 fechas para que termine la temporada esta penúltima posición en la tabla de los promedios mete miedo a sus hinchas. "Es el momento para descomprimir la situación... Independiente va a salir de esto y va a llegar a junio con una sonrisa en el rostro", declaraba el técnico renunciante.

¿Qué viene ahora para Indpendiente? Un nuevo "proyecto a largo plazo" pero con más urgencias que todos los anteriores. Ya no hay tiempo de planifiación, ahora imperan las recetas mágicas, los nombres propios toman dimensión de salvadores (finalmente se vuelve a Américo Gallego) y todo gira en torno a una histeria que la rica historia del Rojo no se merecen.

Otros ceros, fríos y puntuales, merodean por Santa Fe y por San Juan, sedientos de víctimas. Cuatro fechas nada más y Frank Kudelka y Facundo Sava sufren la amenaza: Unión y San Martín perdieron los cuatro partidos, no sumaron un solo punto.

"Estoy dolido por la gente, siento que no le estoy dando lo que ellos merecen. Me siento muy triste, pero renunciar es morir un poco, por eso no renuncio", declaró el técnico tatengue tras la derrota con Boca. En otra tónica, Sava apuesta a su trabajo con esperanza: "Vamos a salir de este momento. Estoy seguro de que lo sacamos". Sin embargo, lejos de cualquier "proyecto a largo plazo", los dos saben que si el fútbol argentino no respeta los pactos de caballeros, menos respeta los contratos.

Si estos técnicos no mantienen sus cargos, será el momento de justificaciones, de argumentos que hasta pueden llegar a ser válidos. Se hablará de "paso al costado", de "aire nuevo" y de "ilusiones renovadas", pero se volverá a echar leña en esta máquina infernal que devora proyectos, sin importar cuán largos debían ser.

Vale repetirlo, para tomar dimensión de la locura imperante: van solamente cuatro fechas. Así, el cero es para el fútbol argentino.


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