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El defensor ingresó en el primer tiempo ante San Martín por la expulsión de Víctor López. Fue su noveno partido en el club: había jugado ocho encuentros en 1997.

Gabriel Heinze se hizo conocido en Argentina a partir de sus convocatorias a la Selección Nacional. Marcelo Bielsa sabía que estaba en un gran nivel  y lo llamó sin dudarlo cuando el defensor ya era líder en el París Saint Germain. Hienze había surgido de las inferiores de Newell’s, pero tras sólo ocho partidos en Primera fue transferido al Valladolid de España. Tras una larga trayectoria en Europa, que incluyó pasos por el Manchester United (2004-2007), Real Madrid (2007-2009), Olympique de Marsella (2009-2011) y Roma (2011-2012), retornó a Rosario y ayer se dio el gusto de volver a vestir la camiseta rojinegra en la victoria ante San Martín de San Juan por 2 a 0.

Su llegada a Newell’s se definió con el torneo ya en marcha, por lo que tras una rápida puesta a punto, Heinze se puso a disposición de Gerardo Martino y ayer fue al banco de suplentes. La rápida expulsión de Víctor López a los 21 minutos del primer tiempo obligó al técnico a rearmar la defensa, por lo que el Gringo debió ingresar antes de lo esperado. Entró por Víctor Figueroa, habló todo el partido, ordenó a sus compañeros, estuvo firme en la marca y se acopló bien a la estructura del equipo.

“No pude disfrutar mucho porque tengo que estar concentrado. Tenía una responsabilidad muy grande, estábamos con un hombre menos”, dijo después del triunfo sobre su presentación. La tensión por el partido le impidió gozar del momento único de volver al club de sus amores. “Estoy contento porque ganamos que es lo que necesita el grupo y la institución, dentro de un rato disfrutaré de otras cosas”, explicó sonriente, sobre sus sensaciones al ponerse nuevamente la camiseta de Newell’s.

Cuando intentaron compararlo con Lucas Bernardi, que ayer cumplió 200 partidos en el club, Heinze fue contundente: “Yo firmo hacer un gran torneo y sacar a Newell’s de la situación en la que está”, respondió.

Después de 15 años, Heinze volvió al fútbol argentino, lo que significa un refuerzo de suma importancia para un equipo que tiene que sumar muchos puntos para evitar el descenso. Usó la camiseta número 20. “La eligió el utilero, ni me preguntó. Yo no tengo problema con esas cosas”, dijo contento. Está claro que el dorsal de la casaca es lo de menos. Heinze y Newell’s están felices con este presente promisorio.

 

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