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Los equipos europeos ya no desembolsan millones de dólares por jugadores del campeonato argentino y pocos equipos salvan su economía con las transferencias.

"Épocas de vacas flacas", se dirá por enésima vez pero no por eso menos efectiva. Tiempos de escasa producción y una demanda mínima que atiende a la poca oferta para que jugadores argentinos, que militan en el fútbol nacional, peguen el salto que los deposite en Europa. Y ni siquiera en una de las grandes potencias, de eso hay que olvidarse. Al menos segunda o tercera línea, que juegue Europa League como mucho.

Desgraciadamente hay que decirlo: Argentina ya no es vidriera. O al menos el torneo local, en plena transición entre aquellas estrellas que "vuelven a dar una mano" y los jóvenes que se foguean. Porque en los clubes los hay y muchos de ellos se van demasiado rápido. No en este mercado de invierno en el sur y verano en el norte, por lo menos.

El repaso por el mercado de pases en este país, encuentra muy pocos nombres de equipos del viejo continente en el rubro Bajas. El más destacado seguramente sea Valencia, que se llevó a Rodrigo De Paul por 6.5 millones de dólares proveniente de Racing, uno de los más activos en los últimos recesos para vender juveniles aunque sin demasiado éxito posterior. La Academia logró luego otra aún más importante, como la de Luciano Vietto a Villarreal por otros 7 millones. Y vale recordar que los de Avellaneda, a principios de año, habían transferido a Bruno Zuculini a Manchester City.

Otro caso que merece ser destacado es Estudiantes, que se desprendió de Gerónimo Rulli por 4.8 millones de dólares a un grupo empresario que lo depositó en Real Sociedad, mientras que espera cerrar la venta de Jonathan Silva a Sporting de Lisboa por otros 2.8 millones. Y con la economía mucho más ordenada, se dio el lujo de rechazar una oferta de 8 millones por Joaquín Correa de Mónaco y de sacarle el cartel de transferible a Guido Carrillo.

Todo indicaba que la gran venta sería la de Ángel Correa a Atlético de Madrid. Incluso estaba cerrada en 10 millones de dólares, pero un problema cardíaco que derivó en una operación dejó al pibe de San Lorenzo no solo sin el pase, sino que además hay dudas sobre su futuro como profesional.

¿Los grandes? Bien gracias. De Boca difícilmente puedan rescatarse varios futbolistas jovenes y vendibles: lo más parecido fue Juan Sánchez Miño, transferido en casi 6 millones de dólares a Torino, aunque lejos estuvo de ser lo que siempre prometió. Y River, último campeón, no pudo avanzar en la transferencia de Manuel Lanzini y ahora espera para concretar la salida de Éder Álvarez Balanta, que podría ser la más importante para el fútbol argentino en este año.

Del resto, poco y nada. Vélez se desprendió de varios jugadores pero en su gran mayoría a Palmeiras por pedido de Ricardo Gareca, mientras que Mauro Zárate llega a West Ham con el pase en su poder; Gimnasia había vendido a Franco Mussis a FC Copenhaguen de Dinamarca en febrero; Lanús traspasó a Carlos Izquierdoz y Paolo Goltz al fútbol mexicano; Newell's hizo lo propio con su arquero Nahuel Guzmán.

Los argentinos que serán noticia en Europa en la temporada que se avecina serán casi todos los mismos que lo hicieron en la última. Mientras tanto, la liga local se mantendrá en la nebulosa entre los experimentados y los que todavía no están en condiciones de jugar en el máximo nivel.

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