thumbnail Hola,

El Pichi convirtió su primer gol -golazo- con la camiseta de San Lorenzo frente a Bolívar, para consagrar un desempeño soberbio en los últimos dos años.

La empezó como siempre y la terminó como nunca. Corría el minuto 25 del segundo tiempo y Juan Mercier cortó un pase detrás del mediocampo y tomó la lanza. Cruzó la mitad de la cancha y llegando al área tocó con Martín Cauteruccio, quien no pudo dominar y terminó ensuciando la jugada con un defensor boliviano. Pero el pelado no se dio por vencido, siguió corriendo y se quedó con el rebote, dominó en velocidad y definió abajo a un palo, como los que saben.

Así, el Pichi festejó su primer gol con la camiseta de San Lorenzo en casi 90 partidos, justo en un partido histórico para el Ciclón: el que lo dejó a pasitos de su primera final en Copa Libertadores. "El último gol que hice fue en Argentinos Juniors en cancha de Huracán, el día que salimos campeones (16 de agosto de 2010). Si ayer estaba pronosticada una tormenta, hice salir el sol", bromeó el mediocampista.

Mercier es uno de los símbolos de este San Lorenzo. Jugó los 11 partidos que lleva disputados el equipo en la Copa; tan sólo se perdió uno del campeonato obtenido en el Inicial 2013; y hasta se mencionó su nombre en las semanas previas a que Alejandro Sabella diera la lista con los convocados al Mundial de Brasil, que finalmente no lo tuvo. Con Diego Maradona en el Seleccionado nacional, tuvo la posibilidad de jugar tres amistosos con la celeste y blanca en 2010 (frente a Costa Rica, Jamaica y Haití).

Con 34 años y tres títulos en su haber (Platense en Primera B, en 2006, y Argentinos Juniors, en el Clausura 2010), no es el capitán de solamente porque Leandro Romagnoli -ídolo azulgrana- aún forma parte del plantel. Pero ha logrado un rendimiento tan regular que asombra, con actuaciones notables en muchísimos partidos. Correcto en la salida, prolijo en el toque, ordenado en la contención y sacrificado en la marca, Mercier alcanzó en la madurez su mejor versión.

"Me quedó ahí, gracias a Dios le pude pegar y salió al arco, no se me levantó", sintetizó al terminar el partido. La humildad con la que explica su gol frente a Bolívar -golazo, mejor dicho- es la que lo pinta de cuerpo entero. Ese gol fue más que el 3-0 de un partido de semifinales de Copa: fue la coronación (no la primera, que se dio con el título en 2013, ni la última) de una tarea de dos años intachable. Un Pichi de Selección.

Artículos relacionados