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La novela entre Juan Román y los dirigentes xeneizes sigue escribiendo capítulos negativos para la salud del club. Ya es hora que se tome una decisión, por el bien de Boca.

Sin solución de continuidad. No aparece una salida. Las partes están esperando que alguien mueva una ficha, pero ninguna está dispuesta a hacerlo. La novela Juan Román Riquelme y los dirigentes de Boca -léase Daniel Angelici- sigue escribiendo capítulos negativos para la salud de la entidad de la Ribera. Que la cotización de dólar, que contratos onerosos, renuncias, presiones, declaraciones de compromiso. Todo eso y mucho más en una historia en la que todo parece indicar que, por cómo están las cosas, Riquelme, el lunes puede dejar de ser jugador de Boca.

La “visita” de Román en el primer día de trabajo del plantel, también fue un mensaje concreto. Más allá de los permisos de Carlos Bianchi para su mejor jugador, la jugada del N°10 xeneize es perfecta. Porque sabe el futbolista que es su forma de decirles a los dirigentes que no cederá en su postura: quiere evitar que le pongan un tope a la moneda extranjera, como le sucedió en su contrato anterior. Y en ese contexto, que Riquelme firme el contrato, como esperan los dirigentes, no será una alternativa posible.

Y del otro lado quienes manejan la entidad, Angelici y César Martucci, se sorprendieron con las declaraciones del capitán xeneize la semana última, así como también se conmovieron cuando advirtieron que el jugador se presentó a la práctica, pero que después de charlar con el entrenador, se despidió de sus compañeros y se fue a su casa. Es que esperaban que trabajase con el grupo y que se pudiese resolver todo con normalidad. Pero no parece posible. Es que aseguran que el contrato que le ofrecieron al N° 10 es muy importante, superador al anterior, pero que no puede pagarle de la manera que él pretende.

No es un detalle menor que Boca tenga ingresos importantes por las ventas de Lucas Viatri, de Pablo Mouche, de Juan Sánchez Miño y de Emanuel Insúa, porque Riquelme siente que los dirigentes dicen no poder afrontar grandes contratos. Sin embargo, recibirán una buena cantidad de dinero por estas operaciones. Y de allí no se mueve el conflicto. Y en realidad, todo está estancado, porque los dirigentes están llevando adelante una negociación obligados por el clamor popular y no por convencimiento.

Pasan los días, Boca ya comenzó la pretemporada, apenas tiene un refuerzo Bianchi (Jonathan Calleri) y desde el lado de Riquelme aseguran que aceptó todos los puntos que le pusieron los dirigentes en el contrato (premios por objetivos), pero nadie cede en su postura. Por eso el futuro de Román parece lejos del club de sus amores. Ah, la entidad xeneize tiene tres competencias por delante (el torneo local, la Copa Argentina y la Sudamericana). Sin embargo, todo está concentrado en la firma del contrato del futbolista más emblemático de la historia del club. Quizá sea tiempo de tomar alguna decisión, al menos una.

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