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Ambos clubes oficializaron las salidas de Zubeldía y Brindisi, tras un flojo inicio de campeonato; candidatos, internas y rechazos en una muestra más del cortoplacismo.

Los dos clubes de Avellaneda volvieron a coincidir en su presente: después de terminar el vínculo con sus entrenadores -de común acuerdo en Independiente, despido mediante en Racing-, ambas instituciones ofrecieron una conferencia de prensa en la que oficializaron las salidas de Miguel Ángel Brindisi y Luis Zubeldía, respectivamente. Candidatos, internas y rechazos en una tradición bien argentina con tan solo cuatro fechas jugadas.

La realidad del fútbol argentino empujaba a todos a hablar de las delicadas situaciones de los técnicos en Avellaneda. Independiente acumuló una nueva frustración con la derrota frente a Atlético Tucumán y, con dos puntos en cuatro fechas, el técnico al que habían llamado para hacerse cargo del cuadro crítico que sufría el Rojo ya no podía oficiar de médico. En cuatro partidos, como quien toma una poción mágica, Brindisi pasó de ser el hombre de la casa indicado para devolver la gloria a un nombre más en el derrotero de misiones fallidas. Por eso, tras una charla entre el técnico y los dirigentes, hoy hicieron oficial la despedida de Brindisi.

Racing, entusiasmado hace unas semanas por un equipo compuesto de jóvenes promesas que contaban con el apoyo y la confianza de su entrenador para pelear el campeonato y la Copa Sudamericana, es pura desazón y confusión, tras la cuarta derrota consecutiva, con un punto sobre 12 en el Inicial y un 1-2 por remontar como visitante frente a Lanús, por el certamen internacional.

Lo que ayer era una apuesta a largo plazo -con renovación de contrato incluida antes de que comenzara el torneo- es hoy un fracaso inmediato. La dirigencia, con internas de cara a las próximas elecciones, decidió echar a Zubeldía a pesar de que el exDT de Lanús les pidió por favor que le dieran dos partidos más (frente a Lanús, por la Copa, y All Boys por el Inicial) para revertir la historia. El no fue rotundo. A la misma hora que Independiente, se realizó la conferencia para hacer oficial la mentira de los proyectos a largo plazo. Una farsa muy bien armada, con caras felices cuando en realidad no se pusieron de acuerdo.

Entonces todos quedaron invitados al baile de los nombres postulados, a los candidatos danzantes, a la especulación y demás, con algunas certezas, claro. El primero en rechazar la entrada al convite fue Marcelo Bielsa, que con su retórica le dio una cachetada a la mitad más celeste y blanca de Avellaneda: "De qué proyecto me hablan si echaron al DT en la cuarta fecha", dijo el exentrenador del Athletic Bilbao ante la llamada de un dirigente de la Academia. Touché.

Fabio Radaelli se hará cargo interinamente del puesto que dejó Zubeldía con un saldo de 22 victorias, 14 empates y 22 derrotas, y la mejor campaña del club en los últimos 11 años. Pero para saber cuál será su sucesor, antes hay que entender la interna de Racing. El presidente del club, Gastón Cogorno, tiene en mente a Gustavo Costas y Claudio Borghi, uno ídolo del club, el otro confeso hincha, ambos sin trabajo. Mientras tanto, puertas adentro del Cilindro, se sabe que el mánager, Roberto Ayala (alineado con Cogorno), renunciará si no es él quien elige al DT. Sus preferencias son Néstor Sensini y Eduardo Berisso, con quienes supo compartir la camiseta de la Selección.

Del otro lado, el sector que apoya al vicepresidente Rodolfo Molina (prácticamente sin relación con Cogorno) también tiene a sus candidatos: Omar De Felippe y Pepe Romero, ambos con perfil más bajo. También suena Facundo Sava, pero no dejaría a Unión.

En el Rojo, la situación es distinta. Brindisi cobrará hasta el final del contrato y el entrenamiento de hoy lo dirigieron Magán y Anselmi, pero confían en contar con nuevo entrenador para el próximo partido. Claro, semanas antes de consumado el descenso, varios fueron los entrenadores que le dijeron que no antes de que Brindisi se hiciera cargo. Con la realidad del Nacional B asumida, el panorama es otro. Omar De Felippe y Pepe Romero son los nombre que se repiten en las dos veredas (con el representante del segundo ya hubo contactos), mientras que Pedro Monzón, otro ídolo del club y hoy DT de Platense, también suena, pero parece más difícil.

A fin de cuentas, Independiente y Racing comparten algo más que el barrio. Separados por una categoría, unidos por un presente errático, hacen lo que no dicen y dicen lo que no hacen. El discurso del largo plazo parece haber caducado en Avellaneda, y sin un cambio en la gestión poco cambiará en el futuro cercano.

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