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Mauro Zárate, ya habilitado por la FIFA, contó los motivos de su vuelta y habló de los conflictos con Lazio.

Con la base del plantel que había jugado el último Torneo Inicial, el Fortín consiguió cuatro de los primeros seis puntos en disputa en el Final y, más allá de la derrota frente a Belgrano en el debut en la Copa Sudamericana, mantiene la ilusión de dar batalla en los dos frentes. Porque aparte de un grupo que ya se conoce y cuenta con futbolistas de probada capacidad, ahora el conjunto de Liniers podrá utilizar al refuerzo más importante que adquirió en este receso: Mauro Zárate.

El atacante, que había dejado la institución velezana en 2007 para pasar a Al Sadd de Qatar, atravesó un conflicto judicial a raíz de su desvinculación de Lazio, su último club, y por ese motivo la FIFA aún no había enviado la habilitación para que pudiera participar en los primeros partidos del equipo de Ricardo Gareca en la temporada.

En las últimas horas, el exBirmingham e Inter fue autorizado por la entidad que rige los destinos del fútbol mundial y el "Tigre" podrá disponer de él para el duelo barrial ante All Boys, que tendrá lugar el lunes desde las 18, en Floresta.

Pero cuando todo parecía encaminarse, siguen apareciendo complicaciones para Mauro. ¿Qué pasó ahora? Desde Lazio no perdonan la actitud del delantero y ahora aseguran que "pedirán un resarcimiento económico por el daño causado al club".

Igualmente, el menor de los Zárate quiere dejar atrás los conflictos y concentrarse en su actual club. Y así lo reflejan sus declaraciones. "Fue un mes en el que todos los días preguntaba cuándo iba a jugar, ya sea a mi hermano como así también a los abogados. Me dijeron ayer que podía hacerlo y fue algo muy bueno, ya que lo esperé mucho tiempo", expresó.

Además, contó los motivos que lo llevaron a pegar la vuelta al país, "Decidí irme de la Lazio y resignar todo para jugar", dijo. Y para tranquilidad de Gareca, agregó: "Por suerte en lo físico estoy bien y los encuentros que tuve me sirvieron para agarrar ritmo, pero necesito jugar".

Por último, el atacante demostró que el tiempo que pasó en Europa lo hizo madurar y se mostró autocrítico tanto en lo personal como en lo futbolístico: "La verdad es que fui madurando a los golpes, porque los consejos de mis hermanos me entraban por un lado y me salían por el otro. También aprendí que a veces es necesario jugar en equipo. En Europa me di cuenta de dónde tengo que estar para hacer la diferencia, porque antes me iba a lugares en el que no tenía gravitación, con el agregado de que siempre tenía ansiedad de querer tener la pelota en los pies, gambetear y hacer la diferencia. Yo pensaba que así ayudaba al equipo, pero comprendí que se puede hacer de otras maneras y estando cerca del gol".



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