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El Rojo afrontará por primera vez en su historia la B Nacional y Goal te cuenta con qué se encontrará el equipo de Miguel Ángel Brindisi en esta nueva experiencia para el club.

El 15 de junio pasado, Independiente descendió por primera vez en 108 años. Quien corresponda analizará el porqué del declive deportivo de una de las entidades más prestigiosas del continente, sin embargo el Rojo no tendrá otra opción que dar vuelta la página y empezar a planificar el operativo retorno, que no le resultará sencillo. Este sábado empieza esta nueva experiencia, vs Brown de Adrogué, en Avellaneda.

El antecedente de River es aún muy reciente y las arduas travesías contemporáneas de otros equipos habituados a jugar en Primera, como Gimnasia y Esgrima La Plata y Rosario Central, dejan en evidencia que la B Nacional se niveló notoriamente con la máxima categoría y se profesionalizó como nunca antes, tendencia que se profundizó además con la incursión del Fútbol Para Todos y el dinero que reciben los clubes por parte de la televisión.

En el campo de juego, los de Avellaneda no se medirán con el resto de los denominados grandes ni con los animadores de los últimos años Vélez, Lanús o Newell's, pero deberán sortear otros escollos: rivales que se reforzaron con futbolistas de jerarquía, otros que tomarán la posibilidad de enfrentarlos como un acontecimiento histórico y los restantes que, por su peso propio, tendrán como propósito pugnar por uno de los tres ascensos.

La política de incorporaciones fue bastante disímil entre los equipos de la categoría. Algunos, como Aldosivi y Douglas Haig, apostaron al futuro y negociaron varios préstamos por juveniles de Primera División. En otros casos, por ejemplo los de Banfield, Ferro o el propio Independiente, la intención fue no traer demasiadas caras nuevas y hacer hincapié en la calidad de los flamantes arribos, para complementar así el remanente de los planteles del campeonato pasado. Por último, clubes como Instituto, Atlético Tucumán o Gimnasia de Jujuy, de últimas campañas discretas y obligados a dar un golpe de timón, optaron por lo cuantitativo y se aseguraron alrededor de una quincena de refuerzos cada uno.

Resulta difícil determinar a priori quiénes serán los candidatos, aunque puede presuponerse que el conjunto de Miguel Ángel Brindisi estará entre los que tienen como objetivo recuperar su plaza en la elite del fútbol argentino. Para lograrlo, también deberá codearse con viejos conocidos con mucha tradición y convocatoria, como Huracán, Talleres de Córdoba e incluso los dos que lo acompañaron en el descenso en el último torneo, Unión de Santa Fe y San Martín de San Juan.

Será clave para el Rojo hacerse fuerte en el Libertadores de América y no resignar su identidad de siempre. El cambio a un estilo quizás más acorde a canchas de menores dimensiones u oponentes con esquemas y planteos destinados a cortar los circuitos de juego puede llevar al Rey de Copas a traspasar la delgada línea entre adaptación y mimetización con sus adversarios, que empezarán el certamen con otras aspiraciones.

Como le ocurrió a River en la temporada 2011/2012, es probable que Independiente retome el protagonismo y recupere el respeto de sus competidores, algo que hace tiempo había perdido en Primera. Ese envión anímico, sustentado en el sólo hecho de vestir una camiseta plagada de historia, podría ser la base en la cual apoyarse para un grupo que hasta el momento no sumó contrataciones rutilantes que hagan pensar en una diferencia desde lo futbolístico.

Lo cierto es que la Primera B Nacional contará con una presencia inédita y encarar este nuevo desafío será una prueba complicada, como todo lo desconocido, para un equipo que empezará a familiarizarse con sus nuevos obstáculos dentro de una semana, cuando reciba a Brown de Adrogué.

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