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Cuando se realizaba una Asamblea en la sede, la barra de Independiente irrumpió a golpes y le tiró sillas y una mesa a la Comisión. Cantero les respondió: "no me voy a ir".

Independiente está sumergido en una situación caótica y, para peor, el descenso futbolístico parece ser apenas la punta de un ovillo que a medida que se desarma encuentra más y más problemas, con los gravísimos hechos de violencia dentro del gimnasio de la sede cuando debía realizarse una Asamblea, la primera después de perder la categoría. Sin embargo, y más allá de lo ocurrido, Javier Cantero se mostró firme y no dio indicios de querer renunciar.

Previo a la llegada del presidente al lugar, ya se vivía un clima muy caliente en las inmediaciones del reducto donde se iba a realizar el encuentro con los socios, quienes ya habían comenzado a cantar en contra del actual mandatario y también de Julio Comparada, su antecesor.

A las 19:30, Cantero ingresó al gimnasio, donde fue recibido con insultos, y algunos presentes comenzaron a escupirlo y a arrojar objetos, incluido un par de zapatillas. El mandamás del Rojo se sentó, firme y, golpeando una carpeta sobre su mesa, dio por iniciada la Asamblea. Luego del minuto de silencio habitual en memoria de los socios fallecidos, uno de los dirigentes tomó la palabra para dar a conocer el aumento en las cuotas.

Cuando Cantero le permitió a la oposición hacer preguntas, un grupo de barrabravas se sacó de encima a los tres policías que cuidaban la puerta y empezó a arrojar sillas -y hasta una mesa- con el objetivo de agredir al presidente y al resto de los dirigentes. En ese momento, otros barras cortaron la transmisión de los móviles televisivos. La Asamblea, lógicamente, se suspendió.

Tras el escándalo, Javier Cantero habló con Radio La Red y se mostró firme en su cargo: "No me voy a ir. Ahora menos que nunca. Voy a cumplir mi mandato. Me entregaron. Para mí, me entregaron. No le voy a entregar el club a los violentos".

"Me senté ahí solo, con la poca seguridad que curiosamente tuve, hoy más que nunca. No pueden entrar tan fácil. Ya pedí las filmaciones", siguió Cantero. "Estoy bien físicamente, mal anímicamente. Ahora lo que tengo que hacer es traer refuerzos y hacer la pretemporada. Lamento que no haya venido (Hugo) Moyano, me hubiese gustado tener un debate con él", cerró el presidente del Rojo.

Más tarde, Cantero también habló con Radio Rivadavia: "Voy a intentar indentificar a los agresores y los voy a expulsar del club. La seguridad fue vergonzosa. La policía me dejó solo".

Así transita sus días Independiente luego del descenso. Porque más allá del castigo de tener que jugar la próxima temporada en la Primera B Nacional, está envuelto en una crisis institucional con una sangrienta puja política que cada día se agudiza más y no permite organizar el operativo retorno.

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