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Tras tres años de malas campañas, Independiente sufrió el mismo destino que River: el descenso.

Independiente, el gemelo tardío de River

Tras tres años de malas campañas, Independiente sufrió el mismo destino que River: el descenso.

Vargas, Montenegro, Morel - Independiente

Con su propio drama, el Millonario escribió el guión del descenso del Rojo: dirigentes que devastaron y que no supieron, técnicos inadecuados, barras que asediaron. Similitudes.

Los hechos y/o personajes de esta historia refieren a Independiente, cualquier similitud con el descenso de River es pura coincidencia.

Vale la aclaración al lector. Porque el derrotero de Independiente que derivó este sábado en del descenso del equipo, es una fotocopia del proceso que culminó con el descenso de River a mediados de 2011.

Idéntica la trama, cambian los nombres de los personajes. Ese esqueleto argumental que se repite habla de presidentes que devastaron, presidentes que no supieron cómo, técnicos que se fueron antes de tiempo o debieron haberse ido antes de tiempo, barrabravas que asediaron, refuerzos que no lo fueron.

Hay en el fútbol argentino una absurda tendencia a la repetición de los errores, a la habitualidad del disparate. Julio Comparada y José María Aguilar, como meollos de dos pesadillas semejantes, se encargaron de imitarse mutuamente mientras presidieron al Rojo y al Millonario respectivamente.

La diarrea financiera tras la gestión Comparada fue una sentencia para Independiente. El largo listado con hechos de corrupción, que Javier Cantero presentó ante la justicia, alteró el resto de las funciones vitales del club y del equipo de fútbol.

Durante la gestión del presidente anterior, el club registró ingresos millonarios por las ventas de figuras precoces. Un porcentaje de estos ingresos se fugaron en maniobras de sobreprecios. La cuenta es recurrente y fue el caballito de gestión de Comparada: Agüero + Ustari + Biglia: cancha nueva. Al remozado estadio del Rojo todavía lo están terminando. Todavía, también, se están pagando las deudas que la anterior gestión dejó pendiente con las empresas que participaron en la construcción.

Independiente descendió por primera vez en su historia


Cantero nunca terminó de entender el momento de Independiente. Con buenas intenciones, se entregó al saneamiento económico e institucional de un club que ardía. Les declaró la guerra a los barras pero no ofreció el mismo empeño en cuestiones futbolísticas. Dos veces se equivocó en la contratación de refuerzos. La primera, a mediados del año pasado. De los ocho futbolistas que llegaron para el Inicial 2012, hoy solo tres son titulares: Tula, Morel Rodríguez y Vargas. La segunda, en el receso de verano. Montenegro, el único de los nuevos que se postulaba como salvador, no tuvo un rendimiento acorde a esas expectativas.

River escribió el guión del descenso del Rojo

Tampoco tuvo olfato para elegir al entrenador. Tempranamente confirmó a Cristian Díaz cuando su chapa de interino se percibía desde la cancha de Racing. Y le salió mal la jugada de manual, signo inequívoco de la muerte del Rojo: repatriar a Gallego. Con el Tolo sentado en el banco la esquizofrenia pegó doble, y la agonía se estiró más de la cuenta. A cualquier otro le hubieran dado salida mucho tiempo antes.

De manera similar, Passarella confundió la receta para encarar la temporada cúlmine de River. A mediados del Apertura 2010 despidió a Ángel Cappa, entrenador al que unos meses antes le había dado el gusto con refuerzos que tampoco dieron la talla (Aléxis Ferrero, Carlos Arano, Leandro Caruso, etcétera). Juan José López es un caso gemelo al de Díaz.

Los desaciertos futbolísticos de ambos se remontan a campañas anteriores. El Rojo fue último con Mohamed en el Apertura 2010, se desligó de ese campeonato y centró sus fuerzas en la conquista de la Sudamericana. Exactamente dos años antes, River había terminado en la misma posición, con Simeone, por abrazarse al mismo sueño copero.

El Káiser Se abocó al campeonato económico y, al igual que a Cantero con el tema barrabravas, le quedaron muchas preguntas por responder.

¿Cómo puede acabar descendiendo un grande? Precisamente olvidándose de ese adjetivo. Injertando los peores modelos de la política nacional, lógicas de gestión salpicadas por la corrupción y la inoperancia; teniendo un poco de mala fortuna.

También arrogándose una falsa impunidad. Porque Passarella y Cantero tuvieron que recurrir a Julio Humberto Grondona. El primero le pidió la renuncia tras la derrota de su equipo contra Boca en el Clausura 2011. El segundo se mostró amigable y dispuesto cuando las papas del descenso ya ardían en la olla. Dos formas opuestas de pedir la misma ayuda. Ninguno tuvo respuesta.

No hay nada que festejar. Solo el entendible descorche de los hinchas de Racing. El descenso de Independiente es una llaga visible del infesto fútbol argentino. La pus reseca de un cuerpo que ya se pudrió. Esta historia que otra vez da cuenta de dirigentes corruptos, socios pasivos y mucho periodismo circense. Estos últimos previenen menos que una aspirineta, y luego se desesperan por curar con lugares comunes.

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