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En la actualidad muchos jugadores no son propiedad de los clubes sino de grupos empresarios que se llenan los bolsillos al transferirlos de formas irregulares.

Uno de los tantos aspectos del fútbol mundial que no quedan claros es el de las transferencias. Una operación tan simple como que un jugador pase de un club a otro a cambio de una suma de dinero se volvió, en la mayoría de los casos, en negociaciones irregulares que involucran empresarios misteriosos pero millonarios, de quien se desconoce la procedencia de sus billetes. Además, un dato no menor, es que clubes ignorados por el mundo del fútbol o que no tienen relación con el jugador en cuestión aparecen como dueños de un porcentaje del pase.

¿Por qué ocurre esto? La conclusión final indica que es lavado de dinero, conseguido mediante negocios turbios que de ser descubiertos desencadenarían una sucesión de juicios por incalculables evasiones al Fisco.

Lo que acontece en el ámbito futbolístico, es que los famosos grupos empresarios de los que tanto se habla hoy en día, conformados por esos capitalistas ansiosos por contribuir con el deporte, inscriben a los jugadores en ciertos clubes como Locarno (segunda división de Suiza), Unión San Felipe (Chile) o Fénix (Uruguay). Esto se debe a que la normativa de la FIFA indica que la transferencia de un futbolista tiene que efectuarse entre dos entidades y no puede haber personas físicas dueñas de los pases, algo que se tornó normal, sobre todo en el fútbol argentino.

Hay infinitos ejemplos sobre este tipo de negociaciones enmascaradas en las que los hinchas creen que ingresó muchísimo dinero al club, pero lo cierto es que la mayoría de las divisas vuelan sin escalas a paraísos fiscales donde dirigentes y representantes tienen sus cuentas.

Por citar un ejemplo puntual, lo relatado ocurrió en River Plate cuando el presidente era José María Aguilar y el plantel contaba con jugadores como Gonzalo Higuaín, Fernando Belluschi y Augusto Fernández. El 50% del pase de Higuaín, el 40% de Belluschi y el 30% de Fernández, fueron vendidos al Locarno por 13 millones de dólares en 2007. ¿El equipo suizo buscaba el ascenso? Para nada, todo fue un negociado de Aguilar, ya que a los seis meses, el Real Madrid compró a Higuaín en 7 millones de dólares, de los cuales sólo ingresó la mitad. La otra parte fue repartida entre Aguilar y la dirigencia del conjunto suizo, que por suepuesto nunca había pagado esos 13 millones por los porcentajes mencionados.

También estuvieron involucrados algunos jugadores de Racing con la mafia del Locarno, como Claudio López y Gustavo Cabral, pero como sus ventas no fueron millonarias, esta situación no causó tanto revuelo.

En este último mercado de pases sucedió algo similar pero los equipos “dueños” de los jugadores transferidos están de este lado del Océano Atlántico. La alarma se encendió cuando la llegada de Facundo Roncaglia, procedente de Boca, fue publicada en el sitio web de Fiorentina, porque no se hacía mención alguna del club argentino y sí de Fénix de Uruguay como equipo de procedencia del defensor. Llamativo, pero como Roncaglia quedó libre el 30 de junio y su transferencia debía hacerse de un club a otro, Claudio Curti, su representante, lo inscribió en Fénix para que luego pudiera fichar por el equipo italiano.

También River volvió a ser protagonista de un hecho parecido con la reciente contratación de Jonathan Bottinelli, quien supuestamente llegó libre de San Lorenzo y por el que Daniel Passarella tuvo que desembolsar más de un millón de dólares por el 60% del pase. Sin embargo (oh casualidad), Bottinelli figura inscripto en Unión San Felipe de Chile y si juega más de un 25% del Torneo Inicial (casi cuatro partidos), la dirigencia de River debe pagar 550 mil dólares, lo que llevaría el costo final del jugador a 1.5 millones de dólares, un pésimo negocio teniendo en cuenta que tiene 28 años y su nivel no fue bueno en la última temporada.

Sobre el final del período de traspasos, el caso de Ignacio Piatti se sumó a la polémica. El volante, proveniente del Lecce, fue inscripto por River, Racing, Independiente y San Lorenzo, pero fue adquirido por este último. Sin embargo, como el jugador estaba inscripto en Institución Atlética Sud América, de la segunda división del fútbol uruguayo, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) decidió investigar la transferencia de Piatti al igual que la de Bottinelli. Ambos jugadores fueron inhabilitados por la AFA hasta que la situación se aclare, por expreso pedido de la AFIP.

Muchas preguntas surgen cuando se conoce esta información, pero lamentablemente hay pocas respuestas. Simplemente y con algo de tristeza, hay que aceptar que los clubes de fútbol dejaron de ser entidades sin fines de lucro y los dirigentes sólo se preocupan por amontonar la mayor cantidad de billetes posibles en los años que estén al frente del club, total, el que venga después que se arregle como pueda.

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