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El técnico de la Selección ya tiene todo claro: los 26 convocados para el amistoso ante Rumania más 4 nuevos. El arquero titular es Romero. Gago juega como esté. ¿Y Tevez? ¡Basta!

Alejandro Sabella se define como un tipo introvertido, salvo para hablar de fútbol. Tira conceptos interesantes, pero que no cuadran dentro de las conveniencias de los tituladores voraces. Sus frases con ricas, completas, pero extensas, y entonces no caben en un videograph o en una línea en una web. Entonces pasan de largo.

Alejandro Sabella habla seguido, pero difícilmente lo desacomode una pregunta, incluso la más ingeniosa, la sensación es que el hincha empezó a dejar de escucharlo justamente cuando más hay que escucharlo: ahora, menos de dos meses del inicio del Mundial. Como no habla de Carlos Tevez, no garpa. Como no vende humo, no es tapa.

Alejandro Sabella acaba de cerrar filas. Dejó sentencias y pocas grietas. Ya había declarado que iba a llevar a cinco delanteros al Mundial. Ahora, en radio La Red, se aferró a su grupo. Con ellos irá en busca de la hazaña de ser campeón del mundo con la Selección argentina en Brasil. Con ellos y con nadie más.

Póngale comillas, si quiere, pero lo que dijo es que a los 26 futbolistas que convocó para el último amistoso frente a Rumania se les agregarán cuatro para completar la lista de 30 preseleccionados. Que sus arqueros son Sergio Romero, Mariano Andújar y Agustín Orion, y que el titular es el primero, el que siempre atajó durante su ciclo (salvo alguna lesión), el que ocupa poco y nada el arco de Monaco. Que no le importa que Fernando Gago llegue falto de fútbol a la cita mundialista porque sabe cuánto puede aportarle. Y que Lucas Biglia es la alternativa.

¿Y Tevez? Basta de Tevez. Basta. No va a estar. Sabella prioriza la armonía del grupo, el conocimiento, esa unión que se fue tejiendo durante todo su ciclo, esa certeza de que el de al lado dará el máximo para ayudar al compañero porque sabe que será retribuido de igual manera, y no habrá egos flotando por encima de nadie, ni siquiera el de Lionel Messi.

Discutir, podemos discutir sobre el arquero, sobre el nivel de Gago, sobre Tevez, Verón, sobre todos. Pero Sabella ya juega en grupo. Acá están, estos son.

Un arquero sin continuidad. Un lateral derecho con el que se podría intentar la recuperación de las Malvinas. Un central en un altísimo nivel en Portugal pretendido por un par de grandes de Europa. Otro central menos confiable, pero que se complementa. Un lateral izquierdo que no muestra mayores virtudes que su juego aéreo en defensa. Un volante central de notables condiciones físicas y lectura táctica para apagar incendios. Un organizador que siempre rindió en este ciclo en la Selección pero que no está ni cerca de destacarse en el fútbol argentino. Un zurdo en el mejor momento de su carrera, solidario, rápido, hábil, cada vez más jugador. Un 9 que no duda ni elige perfiles al entrar al área. Un delantero pícaro, gambeteador, desequilibrante. Y Lionel Messi.

Se te puede colar un Maxi Rodríguez por Higuaín o Agüero si el rival es de cuidado, pero no mucho más.

Son ellos y Sabella, cobijados al calor de un grupo. El técnico ya eligió.

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